Enfermería Médico Quirúrgica 1.

Bienvenidos a tod@s!

Somos alumnas de la Universidad de Castilla la Mancha, en el Campus de Albacete. Estamos estudiando segundo curso del Grado en Enfermería y hemos creado este blog para informaros de nuestros progresos a lo largo del año en la asignatura de Enfermería Médico Quirúrgica. Esperamos que os sea de utilidad.

Componentes del grupo:

Adela Castillo Espinós

María González Cano
Sandra López Valcárcel
Cristina Martínez Rumbo
Rocío Sánchez Martín

miércoles, 29 de diciembre de 2010

INFORME FINAL del Blog http://nursing-ab-4.blogspot.com/ (¡Con batas y a lo loco!) :

-         Adela Castillo Espinós:
  • BIBLIOGRAFÍAS: 3 del proceso de valoración, 3 de infección, 3 de tumores, 3 de dermatología y 6 del trabajo de campo (grandes síndromes hepáticos).
  • CUESTIONARIOS: 15 de septiembre, 20 de septiembre, 27 de septiembre, 1 de octubre, 9 de octubre, 25 de octubre, 3 de noviembre y 15 de noviembre.
  • PRÁCTICAS: práctica I (diagnósticos, NOC y NIC), práctica II (pasos para cura seca), práctica III (sondaje nasogástrico)y práctica IV (ostomías).

-         María González Cano:
  • BIBLIOGRAFÍAS: 3 del proceso de valoración, 3 de infección, 3 de tumores, 3 de dermatología y 6 del trabajo de campo (grandes síndromes hepáticos).
  • CUESTIONARIOS: 15 de septiembre, 20 de septiembre, 27 de septiembre, 1 de octubre, 9 de octubre, 25 de octubre, 3 de noviembre y 15 de noviembre.
  • PRÁCTICAS: práctica I (diagnósticos, NOC y NIC), práctica II (pasos para cura seca), práctica III (sondaje nasogástrico)y práctica IV (ostomías).

-         Cristina Martínez Rumbo:
  • BIBLIOGRAFÍAS: 3 del proceso de valoración, 3 de infección, 3 de tumores, 3 de dermatología y 6 del trabajo de campo (grandes síndromes hepáticos).
  • CUESTIONARIOS: 15 de septiembre, 20 de septiembre, 27 de septiembre, 1 de octubre, 9 de octubre, 25 de octubre, 3 de noviembre y 15 de noviembre.
  • PRÁCTICAS: práctica I (diagnósticos, NOC y NIC), práctica II (pasos para cura seca), práctica III (sondaje nasogástrico)y práctica IV (ostomías).

-         Sandra López Valcárcel:
  • BIBLIOGRAFÍAS: 3 del proceso de valoración, 3 de infección, 3 de tumores, 3 de dermatología y 6 del trabajo de campo (grandes síndromes hepáticos).
  • CUESTIONARIOS: 15 de septiembre, 20 de septiembre, 27 de septiembre, 1 de octubre, 9 de octubre, 25 de octubre, 3 de noviembre y 15 de noviembre.
  • PRÁCTICAS: práctica I (diagnósticos, NOC y NIC), práctica II (pasos para cura seca), práctica III (sondaje nasogástrico)y 1 de la práctica IV (ostomías).

-      Rocío Sánchez Martín:
  • BIBLIOGRAFÍAS: 3 del proceso de valoración, 3 de infección, 3 de tumores, 3 de dermatología y 6 del trabajo de campo (grandes síndromes hepáticos).
  • CUESTIONARIOS: 15 de septiembre, 20 de septiembre, 27 de septiembre, 1 de octubre, 9 de octubre, 25 de octubre, 3 de noviembre y 15 de noviembre.
  • PRÁCTICAS:  práctica I (diagnósticos, NOC y NIC), práctica II (pasos para cura seca), práctica III (sondaje nasogástrico) y práctica IV (ostomías).

*El trabajo de grupo : Tema 12, enfermedades del hígado y vías biliares. Grandes síndromes hepáticos; se encuentra en el apartado del blog con el mismo nombre.

lunes, 27 de diciembre de 2010

Enfermedades del hígado y de las vías biliares. Grandes síndromes hepáticos.



1. Anatomía y fisiología del hígado:
El hígado es la glándula de mayor tamaño del organismo. Está situado en el cuadrante superior derecho de la cavidad abdominal, detrás de las costillas. Pesa unos 1500 gramos y se divide en cuatro lóbulos, cada uno rodeado por una capa fina de tejido conectivo que lo penetra y divide en unidades más pequeñas, los lobulillos hepáticos.
La sangre que lo irriga proviene de dos fuentes; aproximadamente el 75% proviene de la vena porta que recibe sangre del sistema gastrointestinal con abundantes nutrientes; el resto de la sangre llega al hígado por la arteria hepática y es rica en oxígeno. El hígado desempeña un papel muy importante en el organismo llevando a cabo las siguientes funciones:
  • Metabolismo de la glucosa: El hígado interviene en el metabolismo de la glucosa y en la regulación de la concentración de glucemia. El hígado capta la glucosa que le llega a través la sangre venosa portal y la transforma en glucógeno, que almacena en los hepatocitos. En el caso de que el organismo presente demanda de glucosa el glucógeno puede dividirse de nuevo en glucosa y ser liberada en la sangre en la cantidad necesaria para conservar un nivel de glucemia adecuado.
  • Transformación del amoniaco: El empleo de los aminoácidos para la gluconeogénesis da lugar a la formación de amoniaco como producto secundario; este amoniaco generado por el metabolismo es transformado en urea por el hígado..
  • Metabolismo de las proteínas: El hígado sintetiza casi todas las proteínas del plasma (excepto las gammaglobulinas), incluidas albúminas, globulinas alfa y beta, factores de coagulación sanguínea, proteínas de transporte específicas y la mayoría de las lipoproteínas plasmáticas.
  • Metabolismo de las grasas: Cuando hay poca glucosa para el metabolismo, el hígado degrada los ácidos grasos en cuerpos cetónicos. Los ácidos grasos y sus productos metabólicos también pueden ser aprovechados por el hígado para la síntesis de colesterol, lecitina, lipoproteínas y otros lípidos complejos.
  • Almacenamiento de hierro y vitaminas: El hígado almacena grandes cantidades de vitaminas como A, B, D, algunas del complejo B y ciertos metales, como hierro y cobre.
  • Metabolismo de los fármacos: El hígado metaboliza muchos fármacos, como barbitúricos, opioides, sedantes, anestésicos y anfetaminas. Normalmente el fármaco al ser metabolizado pierde la actividad pero en otras ocasiones es activado.
  • Formación de bilis: La bilis se forma continuamente en los hepatocitos y se acumula en los canículos y las vías biliares.
  • Excreción de la bilirrubina: La bilirrubina es un pigmento derivado de la degradación de la hemoglobina por células del sistema reticuloendotelial, incluidas las de Kupffer las cuales se encuentran en el hígado.
Los hepatocitos también se encargan de extraer bilirrubina de la sangre y modificarla químicamente conjugándola con ácido glucurónico, de forma que se vuelve más hidrosoluble. Las células hepáticas secretan la bilirrubina conjugada en los canículos biliares adyacentes y, en la última instancia, pasa con la bilis al duodeno. (1)



2. Enfermedades del hígado:
Las grandes enfermedades del hígado son cirrosis, hepatitis y esteatosis o hígado graso. A partir de estas enfermedades aparecen los síndromes hepáticos que son: insuficiencia hepática, ictericia, ascitis encefalopatía hepática e hipertensión portal.
Es importante destacar que estos cuadros clínicos, como son ictericia, ascitis, encefalopatía hepática e hipertensión portal pueden aparecer debido a otras causas, es decir, no siempre están asociados a la insuficiencia hepática


a) Hígado graso:
Se define como una acumulación excesiva de grasas (lípidos) dentro de las células hepáticas. El hígado graso casi nunca ocasiona síntomas. Rara vez produce ictericia, náuseas, vómitos o sensibilidad abdominal. Las repetidas agresiones al hígado que provocan sustancias tóxicas como el alcohol pueden transformar un hígado graso en una cirrosis hepática. (2)



b) Hepatitis:
Es una inflamación del hígado por cualquier causa. Por lo general, es el resultado de la acción de un virus, particularmente alguno de los cinco virus de la hepatitis A, B, C, D o E. La hepatitis puede ser aguda o crónica; esta enfermedad se presenta habitualmente en todo el mundo. (2)


c) Cirrosis:
Enfermedad crónica que consiste en un conjunto de alteraciones del tejido hepático caracterizadas por la regeneración nodular de las células parenquimatosas y la cicatrización. (3)
La cirrosis puede presentarse en hasta 4 estadios, dependiendo del daño causado por la enfermedad en el hígado. Siendo la cirrosis de estadio I la que manifiesta menor gravedad, y la de estadio IV la de mayor.
Por lo tanto un estadio cirrótico III o IV, dará lugar al daño de una gran porción del hígado, provocando un deterioro severo de la función hepática, lo que es conocido como insuficiencia hepática. (3)



3. GRANDES SÍNDROMES HEPÁTICOS:

3.1. INSUFICIENCIA HEPÁTICA:

3.1.1. Definición:
La insuficiencia hepática o disfunción hepática es un síndrome caracterizado por un fallo en todas las funciones del hígado debido a la lesión de una gran porción de los hepatocitos, bien de forma directa (hepatopatía primaria) o indirecta por obstrucción biliar o de la circulación sanguínea hepática. (4)
Para que ésta se lleve a cabo gran parte del hígado debe estar lesionado.
Aparece como consecuencia de cualquier tipo de trastorno del hígado, tales como la hepatitis vírica, la cirrosis, así como lesiones producidas por el alcohol o por medicamentos como el paracetamol. (2)
La insuficiencia hepática se clasifica en aguda o crónica:
  • La insuficiencia hepática aguda (IHA) consiste en un fallo de las funciones del hígado que ocurre en un periodo de tiempo inferior a ocho semanas. Su evolución puede ser hacia la curación o en muchas ocasiones, hacia el fallecimiento. Según la clasificación de O´ Grady se consideran tres tipos diferentes:
    • Insuficiencia hepática hiperaguda (fulminante): entre 0 y 7 días de duración. Es un fallo hepático severo en una persona sin signos previos de enfermedad del hígado. La mortalidad es muy elevada.
    • Insuficiencia hepática aguda: entre 8 y 28 días.
    • Insuficiencia hepática subaguda: entre 4 y 8 semanas.
  • La insuficiencia hepática crónica (IHC) consiste en el fallo de las funciones del hígado que se prolonga más de ocho semanas. Es un trastorno irreversible que evoluciona con periodos de estabilidad y otros de agudización de los síntomas.(4)
3.1.2. Epidemiología-Etiología:
Dependiendo del tipo de insuficiencia hepática que se presente podemos distinguir diferente etiología:
  • La insuficiencia hepática aguda puede ser debida a hepatitis vírica, hepatitis tóxicas, hepatitis por fármacos, esteatosis (hígado graso) aguda durante el embarazo, alteraciones vasculares y enfermedad de Wilson.
  • La insuficiencia hepática crónica puede estar causada por cirrosis hepática, esteatosis hepática o hepatitis vírica crónica.
En España, la causa más frecuente de insuficiencia hepática crónica es el alcoholismo. En cambio, la causa más habitual de insuficiencia hepática aguda en nuestro país es la hepatitis por virus B y por virus D, responsable del 75% de los casos. (4)

3.1.3. Fisiopatología:
Las funciones que pueden verse alteradas en el transcurso de una insuficiencia hepática son las siguientes:

  • Un fallo en la función general del hígado puede originar una alteración del estado mental. Se caracteriza por alteraciones de la personalidad, disminución del nivel de consciencia y cambios en el electroencefalograma (EEG). Conocido como encefalopatía hepática.
  • Otra de las alteraciones posibles, es un trastorno en la coagulación debido a la disminución en la síntesis de factores que la generan y, en menor medida, a la alteración de las funciones de las plaquetas. Pudiendo ser ocasionadas hemorragias en cualquier órgano.
  • Cuando hay una alteración conjunta del hígado y del riñón (síndrome hepatorrenal) se produce un fallo renal. Se da en un alto porcentaje de pacientes con insuficiencia hepática aguda y la causa puede ser la vasoconstricción renal generalizada.
  • El fallo en la capacidad de gluconeogénesis del hígado produce una hipoglucemia, es decir, una disminución del nivel de glucosa en la sangre. Es frecuente que se presente en las primeras etapas de la insuficiencia hepática.
  • En las fases iniciales de la insuficiencia hepática aguda suele aparecer hipopotasemia debido a los vómitos y al hiperaldosteronismo secundario. En la evolución de la insuficiencia hepática pueden aparecer alteraciones de otros iones como el magnesio, sodio, calcio, fósforo, etc., produciéndose así una alteración electrolítica.
  • Como consecuencia del daño de las células hepáticas o de una obstrucción de las vías biliares, se produce una alteración en la eliminación por parte del hígado de bilirrubina. Al no poder ser eliminada ésta se acumula en la sangre produciéndose una coloración amarillenta de la piel y de las membranas mucosas lo que conocemos como ictericia.
  • Cuando se produce una obstrucción de la circulación en el interior del hígado aumenta la presión de la sangre en la circulación en el sistema porta produciéndose hipertensión portal.

Como consecuencia de la hipertensión portal, de la retención de agua y sodio, así como por un aumento de la concentración de aldosterona se produce una acumulación de líquido en el interior de la cavidad peritoneal, denominada ascitis. (4)


3.1.4. Manifestaciones clínicas:
  • Insuficiencia hepática aguda:
Las manifestaciones clínicas de las formas agudas incluyen encefalopatías, trastornos en la coagulación, fallo renal, hipoglucemia y alteraciones en el equilibrio electrolítico.

  • Insuficiencia hepática crónica:
Las manifestaciones clínicas habituales son ictericia, hipertensión portal, ascitis y encefalopatía. (4)
Otros síntomas a nivel general que se pueden producir son cansancio, debilidad, náuseas y falta de apetito.
(2)



3.1.5. Pruebas diagnósticas:
Las manifestaciones clínicas, como lo son ictericia, ascitis, hipertensión portal y encefalopatía, son por sí mismas muy indicativas de la existencia de una insuficiencia hepática. Pero para confirmar el diagnóstico de insuficiencia hepática y establecer su causa se realizan una serie de exámenes de laboratorio y de exploraciones complementarias:
  • Pruebas de la función hepática: las concentraciones en sangre de bilirrubina, transaminasas, fosfatasa alcalina y gamma- glutamiltransferasa, se elevan por encima de los valores normales, en el caso de la insuficiencia hepática.
  • Biopsia hepática percutánea: prueba invasiva en la que se realiza una punción del hígado mediante una aguja, a través del último espacio intercostal. Se obtiene un fragmento de tejido hepático que permite su estudio estructural. Permite diagnosticar las presencia de hepatopatías difusas.
  • Tomografía axial computarizada del abdomen: permite valorar el tamaño del hígado y las vías biliares, así como la existencia de estructuras anormales.
  • Colangiopancreatografía retrógrada endoscópica: técnica endoscópica que puede emplearse para confirmar la presencia de obstrucción biliar, al mismo tiempo que tiene efectos terapéuticos, ya que puede eliminar el obstáculo al flujo de bilis.
  • Electroencefalografía (EEG): en la encefalopatía hepática aparecen unos cambios característicos en el EEG (enlentecimiento de las ondas y aparición de ondas trifásicas). (4)

3.1.6. Tratamiento:
El tratamiento habitual en el caso de una IHA está orientado a tratar o prevenir las manifestaciones clínicas derivadas del fallo hepático.
En algunos casos puede plantearse la realización de un trasplante hepático, como tratamiento definitivo de un fallo hepático agudo.

Respecto a la IHC, cuando ésta es avanzada e irreversible, el tratamiento consistirá en el trasplante hepático, que va a depender de la disponibilidad de órganos compatibles donados. Se trata de una técnica quirúrgica compleja y los pacientes que se someten a ella requieren unos cuidados muy especializados. (4)


3.1.7. Pronóstico:
La insuficiencia hepática es mortal si no se trata a tiempo, o bien si la causa se agrava. Aún con el tratamiento adecuado, puede resultar irreversible. En casos terminales, el paciente puede morir a causa de una insuficiencia renal (síndrome hepatorrenal), que aparece cuando el hígado ya no funciona.
Un trasplante de hígado, si se practica en el momento oportuno, puede restablecer la salud, pero este procedimiento sólo está indicado en una minoría de pacientes con insuficiencia hepática. (5)



3.2. ICTERICIA:


3.2.1. Definición:
Se denomina ictericia a la coloración amarillenta de la piel y de la esclerótica de los ojos producida por niveles anormalmente altos del pigmento bilirrubina en el torrente sanguíneo.(2)
Tipos:
  • Ictericia hemolítica. La cantidad de bilirrubina producida es demasiado grande como para que el hígado pueda metabolizarla. Se produce a causa de una destrucción de hematíes (hemólisis) excesiva que, a su vez, puede tener muchas causas (p.ej.,anemia hemolítica).
  • Ictericia obstructiva. Una serie de trastornos que bloquean los conductos biliares, cómo los cálculos biliares o tumores, impiden o dificultan la salida de la bilis del hígado. También puede aparecer esta ictericia cuando no existen conductos biliares (como en la atresia biliar), o cuando estos han quedado destruidos en el interior del hígado (p.ej., en la cirrosis biliar primaría). El resultado de todo ello es una acumulación de bilis en el hígado (proceso denominado colestasis), con lo que la bilirrubina vuelve a la sangre.
  • Ictericia hepatocelular. La bilirrubina se acumula en la sangre al quedar alterada su transferencia de los hepatocitos a la bilis, normalmente a causa de una hepatitis (inflamación del hígado) aguda o una insuficiencia hepática.(6)



3.2.2. Etiología:
La ictericia se produce cuando alguno de los siguientes mecanismos altera el equilibrio entre la producción y la eliminación de la bilirrubina:
  1. Producción excesiva de bilirrubina: Una de las causas podría ser la reabsorción de sangre a partir de hemorragias internas.
  2. Reducción de su captación por los hepatocitos: Causada en algunos casos por el Síndrome de Gilbert (enfermedad hereditaria en la que existe una hiperbilirrubinemia leve y fluctuante).
  3. Alteración de la conjugación: Provocada entre otras causas a través de la toma de leche materna, enfermedad hepatocelular difusa (como la hepatitis viral o por fármacos y la cirrosis), etc.
  4. Disminución de la excreción hepatocelular: Puede estar causada por hepatitis vírica o crónica, cirrosis, etc.
  5. Alteración del flujo biliar (tanto intra como extrahepático): Consecuencia de la colestasis intrahepática y la colestasis posthepática. (7)


3.2.3. Epidemiología:
En España el 60% de los recién nacidos de término ( 9 meses ) y 80% de los prematuros presentan ictericia clínica, y del 15 a 20% de ellos desarrollan niveles de hiperbilirrubinemia que requieren fototerapia, mientras que en Estados Unidos este porcentaje llega sólo a un 6 %. (8)


3.2.4. Fisiopatología:
Los glóbulos rojos viejos o dañados son eliminados constantemente de la circulación, sobre todo por el bazo. Durante este proceso, la hemoglobina es descompuesta en un pigmento amarillo verdoso denominado bilirrubina. A continuación, la bilirrubina llega por el torrente sanguíneo hasta el hígado y es excretada al intestino.
Si la bilirrubina no puede ser excretada en la bilis con suficiente rapidez, se acumula en la sangre. El exceso de bilirrubina se deposita en la piel, ocasionado una coloración amarillenta de la misma, ictericia.
Los niveles elevados de bilirrubina en la sangre pueden ser consecuencia de problemas originados dentro o fuera del hígado, las lesiones del hígado, tales como las originadas por una inflamación o por cicatrización, pueden limitar su capacidad para excretar la bilirrubina en la bilis. Por otra parte, los conductos biliares, que transportan la bilis desde el hígado hasta el intestino delgado, pueden obstruirse, por ejemplo, por un cálculo biliar o por un tumor. (2)
En el adulto normal, las concentraciones séricas de bilirrubina total oscilan entre 0.3 y 1.2 mg/dL, y el ritmo de producción de bilirrubina es igual al de captación y conjugación hepáticas y al de excreción biliar. La ictericia en el adulto aparece cuando la cifra de bilirrubina supera 2.0 a 2.5 mg/dL; en los casos graves, los niveles de bilirrubina pueden alcanzar hasta 30 o 40 mg/dL. ( patología estructural)(7). En el recién nacido se detecta con valores mayores de 7 mg/dl. (8)


3.2.5. Manifestaciones clínicas:
Piel y ojos se vuelven amarillentos. La orina frecuentemente es oscura, debido a que el exceso de bilirrubina es excretado por los riñones. Pueden aparecer otros síntomas como prurito y deposiciones de color claro, dependiendo de la causa subyacente de la ictericia. Por ejemplo, la inflamación aguda del hígado (hepatitis aguda) puede producir pérdida del apetito, nauseas, vómitos y fiebre. (2)



3.2.6. Pruebas diagnósticas:
Si se sospecha que existe una hemólisis excesiva, deben efectuarse análisis de sangre para determinar el nivel de bilirrubina insoluble en ella. En el frotis hemático es posible observar si existen grandes cantidades de hematíes inmaduros; si es así, la causa más probable de la ictericia es la hemólisis (ictericia hemolítica).

Para diagnosticar la ictericia hepatocelular se efectúan análisis de sangre y biopsia hepática (obtención de una pequeña muestra de tejido hepático para su análisis).

Si el médico sospecha que puede existir una ictericia obstructiva, se realizan ecografías, pruebas de de función hepática y colangiografías para determinar el estado de los conductos biliares. (6)


3.2.7. Tratamiento:
El médico se basa en los análisis de laboratorio y en las pruebas de imagen para determinar la causa de la ictericia. Si se trata de una enfermedad originada en el hígado mismo, como una hepatitis vírica aguda, la ictericia generalmente desaparece de forma gradual a medida que la situación del hígado mejora. Si el problema es una oclusión de un conducto biliar, se practica tan pronto como sea posible una intervención quirúrgica o una endoscopia, con el fin de desobstruir el conducto biliar afectado. (2)


3.3. ASCITIS:


3.3.1. Definición:
La ascitis es la acumulación de líquido en la cavidad peritoneal como consecuencia del aumento de la reabsorción tubular de sodio y agua y la incapacidad renal de excretar agua libre. (9)
Podemos diferenciar dos tipos de ascitis:
  • Ascitis no complicada: es la ascitis que no está infectada y que no se asocia con el síndrome hepatorrenal. Se pueden distinguir tres grados de ascitis no complicada:
    • Grado 1: es una ascitis discreta que solo se puede detectar mediante ultrasonido.

    • Grado 2 o ascitis moderada: se manifiesta por una distensión abdominal moderada y simétrica.

    • Grado 3: es una ascitis severa con distensión abdominal marcada.

  • Ascitis refractaria: es una ascitis que no puede ser movilizada o que recurre precozmente porque no puede ser prevenida satisfactoriamente con tratamiento.
Podemos distinguir la ascitis resistente al tratamiento diurético y la ascitis intratable con diuréticos. (10)


3.3.2. Epidemiología - Etiología:
Del 80 al 85 % de los casos de ascitis se producen como consecuencia de una cirrosis hepática aunque también existen otras causas como neoplasias (10%), insuficiencia cardiaca (3%) y tuberculosis (1%). (9)


3.3.3. Fisiopatología:
La incapacidad del hígado para metabolizar la aldosterona aumenta la retención de sodio y agua por el riñón. Esta retención de sodio y agua, así como el incremento del volumen del líquido intravascular y la disminución en la síntesis de albúmina por el hígado dañado son factores que contribuyen al desplazamiento del líquido del sistema vascular al espacio peritoneal. La pérdida de líquido hacia el espacio peritoneal da lugar a una mayor retención de sodio y agua en el riñón en un esfuerzo por mantener el volumen de líquido vascular, y el proceso se perpetúa a sí mismo, pudiéndose llegar a acumular 15 litros o más en la cavidad peritoneal. (1)


3.3.4. Manifestaciones clínicas:

  • Cantidades pequeñas de ascitis pueden ser asintomáticas
  • Distensión abdominal.
  • Reflujo gastroesofágico.
  • Disnea.
  • Aparición de estrías y venas distendidas en la pared abdominal.
  • Desequilibrios hidroelectrolíticos
  • Cuando el paciente se coloca en posición decúbito supino, los costados del abdomen sobresalen.


3.3.5. Pruebas diagnósticas:
La presencia y magnitud de la ascitis se detecta al percutir el abdomen. La presencia de líquido se confirma al percutir el abdomen y detectar matidez (sonido obtenido por la percusión de una parte del cuerpo caracterizado por la elevación del tono, la disminución de la intensidad y la ausencia de timbre apreciable) cambiante o una onda líquida.
La ecografía abdominal es uno de los mejores métodos para el hallazgo de líquidos intraperitoneales.
La punción diagnóstica para la extracción del líquido ascítico servirá como método de confirmación de la ascitis y permite la obtención de líquido ascítico para observación de su aspecto macroscópico, citología, tinción de Gram, cultivo y determinaciones bioquímicas.


3.3.6. Tratamiento:

  • Modificaciones en la dieta: Se trata de disminuir el consumo de sodio (sal) por parte del paciente para que disminuya la retención de líquidos.
También debe realizarse una restricción hídrica (800-1000 ml día)
  • Uso de diuréticos: El tratamiento con diuréticos combinado con una dieta estricta en sodio tiene un éxito del 90 % de los casos de ascitis. Éstos permiten la disminución de sodio a través de la orina.
  • Reposo en cama: Este método es útil sobre todo en personas resistentes a los diuréticos. Una posición erguida se acompaña con una activación del sistema renina-angiotensina-aldosterona y del sistema nervioso simpático.
  • Paracentesis: Consiste en la eliminación del líquido (ascitis) de la cavidad peritoneal mediante una pequeña incisión quirúrgica o punción a través de la pared abdominal que se lleva a cabo en condiciones estériles.
  • Trasplante hepático: Es el único tratamiento definitivo de la ascitis.

(1)


3.3.7. Pronóstico:

La aparición de ascitis indica la existencia de un trastorno importante de la función hepática y de la hemodinámica sistémica y portal, y es, por tanto, un signo de grave pronóstico. Cuando la ascitis va acompañada de hipotensión arterial, niveles plasmáticos elevados de renina y noradrenalina, insuficiencia renal funcional o escasa excreción urinaria de sodio ( inferior a 10 mEq/dl), es muy grave.(11)




3.4. ENCEFALOPATÍA HEPATICA:


3.4.1. Definición:
Conjunto de síntomas neuropsiquiátricos que aparecen en pacientes con enfermedades hepáticas agudas o crónicas. Es un síndrome muy complejo, no una entidad clínica uniforme. El grado de deterioro de la función cerebral es muy variable y en algunos pacientes sólo se puede detectar empleando complicadas pruebas psicométricas y electrofisiológicas. (12)

Existen varias fases para su clasificación clínica:
  • Fase I: caracterizada por asterixis (alteración neuromuscular que consiste en la aparición involuntaria de interrupciones rítmicas de una contracción muscular voluntaria) .
  • Fase II: caracterizada por desorientación o confusión.
  • Fase III: caracterizada por estupor o coma reversible.
  • Fase IV: caracterizada por coma profundo. (12)


3.4.2. Etiología:
El mecanismo exacto no es bien conocido, sin embargo existen diversas consideraciones que pueden explicar el deterioro de la función cerebral cuando falla el hígado:
  1. Acumulación de sustancias tóxicas en la sangre como amoniaco y los efectos de dichas sustancias en el metabolismo cerebral, por ejemplo en la barrera hematoencefálica, a la cual en una situación normal estas sustancias no tienen acceso.
  2. Alteraciones en la síntesis y catabolismo de neurotransmisores debido a las modificaciones del aporte de sustratos.
  3. La falta de nutrientes (en especial la glucosa) puede deteriorar el metabolismo energético cerebral. (1)


3.4.3. Epidemiología:
Aproximadamente el 98 % de los episodios de este síndrome se dan en pacientes cirróticos. Además, se produce encefalopatía en el 48 % de los pacientes tratados médicamente. (13)

3.4.4. Fisiopatología:
Algunos de los mecanismos que intervienen en el desarrollo de esta patología son:
  • Alteraciones de la barrera hematoencefálica: se da un aumento inespecífico de la permeabilidad de la barrera hematoencefálica que puede dar lugar a un edema cerebral. Además, el cerebro quedará expuesto a gran variedad de sustancias neurotóxicas circulantes en la sangre. Puede producirse también una pérdida de neurotransmisores a través de dicha barrera o una alteración de los sistemas de transporte específico.

  • Acción de neurotoxinas:
  1. Amoníaco: es una sustancia neurotóxica que interfiere de varias maneras en la función cerebral.
  2. Mercaptanos: son compuestos tóxicos derivados del catabolismo de los aminoácidos que contienen sulfuro.
  3. Compuestos fenólicos: algunos de ellos derivados del catabolismo de la tirosina y la fenilalanina se detectan en la sangre de los pacientes con encefalopatía hepática.

  • Alteraciones de la neurotransmisión: tiene lugar por la activación o inhibición de:
  1. Ácido gamma-aminobutírico (GABA): el inhibidor de los neurotransmisores del cerebro más importante.
  2. Glutamato: el neurotransmisor excitador más importante.
  3. Catecolaminas: sobre todo la noradrenalina y la dopamina.
  4. Serotonina: neurotransmisor importante en muchas áreas cerebrales. Su concentración se ve aumentada.
  5. Falsos neurotransmisores: Las concentraciones de aminoácidos aromáticos y de triptófano en el plasma y en el cerebro están aumentadas y las de los aminoácidos de cadena ramificada están disminuidas.

  • Alteración del metabolismo energético cerebral: En las fases terminales de la insuficiencia hepática, puede presentarse una hipoglucemia como consecuencia del deterioro de la gluconeogénesis hepática.
Es importante saber que algunos de estos mecanismos son hipótesis por lo que no están completamente demostrados. (13)


3.4.5. Manifestaciones clínicas:
Las manifestaciones clínicas incluyen un amplio espectro de síntomas neuropsiquiátricos, desde unos signos mínimos hasta síntomas psiquiátricos declarados y coma profundo. Es obligatorio un examen neurológico cuidadoso para excluir otras enfermedades.
La asterixis (temblor muscular brusco como de aleteo) se puede observar durante los movimientos voluntarios.
Síntomas:
  • Cambios en el estado mental como pueden ser delirio, demencia, disminución de la agudeza mental, etc.
  • Reducción de la capacidad del autocuidado.
  • Espasticidad o rigidez muscular.
  • Deterioro del lenguaje
  • Agitación
  • Otros
(13)



3.4.6. Pruebas diagnósticas:
Algunas pruebas diagnósticas son:
  • Graduación clínica de la encefalopatía hepática: consiste en valorar el estado mental basándose en las características clínicas. Existen varias escalas de graduación: la más utilizada es la de Parsons-Smith que gradúa la encefalopatía hepática en estadios del I al IV.
  • Tests psicométricos: unos tests psicométricos detallados son más sensibles para detectar déficit mínimos de la función mental que la valoración clínica convencional o EEG. El test más utilizado es el de conexión numérica (test de Reitan).
  • Electroencefalografía: cualquier deterioro cerebral funcional provoca alteraciones de su actividad eléctrica y por tanto, del EEG.
  • Potenciales evocados: son potenciales registrados externamente que reflejan la respuesta a diversos estímulos aferentes.
  • Tomografía computadorizada del cerebro (TC): está indicada en todo paciente con encefalopatía hepática. Se detectan también otras enfermedades asociadas con coma o confusión.
  • Monitorización de la presión intracraneal: una presión intracraneal aumentada es una complicación frecuente de la insuficiencia hepática fulminante y una de las principales causas de muerte en estos pacientes.
  • Exámenes de laboratorio: esta prueba es válida para detectar las causas desencadenantes de la encefalopatía hepática. Algunas pruebas útiles son el análisis de la glucosa en sangre, los electrolitos y la realización de cultivos. (12)


3.4.7. Diagnóstico diferencial:
La presencia simultánea de una enfermedad hepática y de síntomas neuropsiquiátricos no es suficiente para establecer el diagnóstico. Un problema es la diferenciación de encefalopatías metabólicas, ya que la enfermedad hepática puede asociarse con insuficiencia renal, hipoglucemia o desequilibrios electrolíticos. Una distinción clara entre encefalopatía hepática y disfunción cerebral debida al alcohol es difícil y a veces imposible. (12)


3.4.8. Tratamiento:
El objetivo es reducir la producción de amoniaco. El amoniaco proviene de bacterias intestinales y del metabolismo de las proteínas ingeridas. Las medidas terapéuticas son:
  • Disminución de la ingesta de proteínas, evitando las proteínas de origen animal.
  • Administración de lactulosa por vía oral o mediante enema. Este fármaco facilita la evacuación intestinal, disminuye el pH en el colon y modifica la flora fecal, reduciendo así la producción de amoniaco.
  • Administración de antibióticos que no se absorben en el intestino para reducir la cantidad de microorganismos en éste. Debe evitarse la administración de sedantes y benzodiacepinas (flumazenil).
  • Monitorizar la presión intracraneal (PIC) para tratar el edema cerebral. Se administra manitol por vía intravenosa.(4)


3.4.9.Pronóstico:    La encefalopatía hepática aguda puede ser reversible mientras que las formas crónicas de la enfermedad son a menudo progresivas; ambas pueden ocasionar un coma irreversible y la muerte con una tasa de mortalidad de aproximadamente el 80 % si el coma se desarrolla. La recuperación y la recurrencia de esta condición son variables. (13)


 3.5. HIPERTENSIÓN PORTAL:


3.5.1. Definición:
La hipertensión portal se define como el incremento de la presión en todo el sistema venoso portal como consecuencia de la obstrucción de la circulación sanguínea a través del hígado dañado (1). El aumento sostenido de la presión ocasiona el desarrollo de circulación colateral, que deriva una parte del flujo sanguíneo portal a la circulación sistémica sin pasar por el hígado ( cortocircuito o shunt portosistémico). (14)


3.5.2. Etiología:
El mecanismo responsable de la hipertensión portal es un obstáculo que aumenta las resistencias al paso de la sangre venosa portal. El bloqueo es el factor patogénico fundamental y puede estar situado por delante del hígado, en éste o por detrás:
  • Bloqueo prehepático: Son causas de este tipo de bloqueo la trombosis y la compresión por tumores de órganos próximos.
  • Bloqueo intrahepático: Es el más frecuente y su principal causa es la cirrosis hepática. Los tractos fibrosos y los nódulos de regeneración engloban y comprimen los vasos.
  • Bloqueo posthepático: Sus causas son la obstrucción de las venas suprahepáticas y la insuficiencia cardíaca derecha, que eleva la presión en la cava inferior. (14)

3.5.3. Epidemiología:
A pesar de los recientes avances terapeúticos, la mortalidad de cada episodio hemorrágico (principal complicación de la hipertensión portal) es del 37%. Además, entre los supervivientes al primer episodio hemorrágico, la recidiva es casi la regla y en la mayoría de los casos en los primeros 6 meses tras la hemorragia inicial. (14)


3.5.4. Fisiopatología:
La hipertensión portal depende de la obstrucción de la circulación venosa portal del parénquima del hígado lesionada. Como se incrementa la obstrucción del flujo de la vena porta, la sangre venosa de los intestinos y el bazo busca una vía de salida a través de la circulación colateral (nuevas vías de retorno a la aurícula derecha). El efecto fisiopatológico es mayor presión, particularmente en los vasos de la capa submucosa de la porción inferior del esófago y superior del estómago. Dichos vasos colaterales no son muy elásticos, son más bien frágiles y tortuosos, y sangran con facilidad. Como consecuencia se forman las llamadas varices esofágicas. Otras causas de las varices menos comunes son las anomalías de la circulación en la vena esplécnica o vena cava superior y trombosis venosa hepática. (15)


3.5.5. Manifestaciones clínicas:
Las tres consecuencias directas de la hipertensión portal son la esplenomegalia, la ascitis y el desarrollo de circulación colateral.

  1. Esplenomegalia. Puesto que la vena esplénica es tributaria de la porta está dificultando el drenaje venoso del bazo y por tanto, se acumula sangre en él y aumenta de tamaño. A su vez, el bazo agrandado destruye las células sanguíneas y da origen a una pancitopenia (anemia, leucopenia y trombocitopenia) por hiperesplenismo.

  1. Ascitis. El aumento de presión hidrostática en el territorio portal ocasiona un resudado capilar hacia la cavidad peritoneal.

  1. Desarrollo de la circulación colateral. La sangre acumulada antes del obstáculo trata de drenar en la cava a través de las colaterales que enlazan a los sistemas porta y cava que, de esta forma, pueden alcanzar un desarrollo considerable. Tienen especial interés las colaterales que se forman en tres territorios: a) las del polo superior del estómago y las de esófago, que comunican con la porta con la cava superior y son la base de las varices esofágicas; b) los plexos hemorroidales, que enlazan la porta con la cava inferior y que se transforman en hemorroides y c) las de la pared anterior del tronco, que ponen en relación la porta con ambas cavas y que se aprecian en la pared abdominal como venas dilatadas. La circulación colateral tiene consecuencias adversas. La más importante es que las varices esofágicas y las hemorroides se pueden romper y dar origen a hemorragias que, en el caso de las primeras ponen en peligro la vida del paciente. (14)


3.5.6. Pruebas diagnósticas:
En la exploración de la hipertensión portal se usan diversas técnicas que generalmente se combinan:

  • Medición de la presión portal:
Existen técnicas que permiten medir la presión en cualquier punto del territorio portal. Todas ellas se basan en punciones y cateterismos, entrañando un grado variable de agresividad.

  • Visualización del sistema portoclolateral:

    • Ecografía. La ecografía es la primera técnica que se ha de utilizar para el estudio de la hipertensión portal, pues permite observar con un alto grado de precisión si existen o no malformaciones o trombosis en el eje esplenoportal, lo que descarta o confirma la presencia de un obstáculo prehepático.

    • Angiografía. La mayor utilidad de estas técnicas estriba en la valoración prequirúrgica y en la evaluación del resultado de intervenciones sobre el eje esplenoportal.

    • Endoscopia. Permite la visualización de las varices y la evaluación de su número y tamaño.

    • Fibrogastroscopia de urgencia. Ésta será realizada para el diagnostico de hemorragias digestivas en un paciente cirrótico (14)


3.5.7. Diagnóstico:
En el diagnóstico de la HP es importante conocer el grado de afección de la función hepática. Esto será conseguido a través de una adecuada valoración clínica y la solicitud de pruebas de laboratorio de función hepática. (15)


3.5.8. Tratamiento:
En el tratamiento de la hipertensión portal deben distinguirse varias fases: el tratamiento de la hemorragia activa por rotura de varices esofágicas, la prevención de las recidivas y la profilaxis de la hemorragia en pacientes que nunca han sangrado. (14)

a) Tratamiento de la hemorragia activa:
Debe efectuarse en unidades especializadas. El tratamiento debe perseguir simultáneamente la reposición de la volemia, la profilaxis de las complicaciones secundarias a la hemorragia y la hemostasia de la lesión sangrante.
La reposición de la volemia se efectúa con transfusiones, hasta que el hematócrito esté entre el 25 y el 30%. Una reposición excesiva de la volemia puede agravar la hipertensión portal y reanudar el sangrado si éste se había detenido.
Las complicaciones habituales de la hemorragia digestiva en estos pacientes son las relacionadas con el shock hipovolémico y la encefalopatía hepática en los pacientes cirróticos.
Para detener la hemorragia causada por varices esofágicas o gástricas se dispone de varios tratamientos entre los que podemos destacar: (14)

  • Tratamiento farmacológico:
En un paciente con hemorragia activa, para empezar se administran medicamentos. La primera opción terapéutica es la vasopresina, que disminuye la presión portal. Puede aplicarse por vía intravenosa o infusión intraarterial. La vasopresina está contraindicada en el caso de arteriopatía coronaria, ya que puede desencadenar un infarto de miocardio.
Es importante saber que otros fármacos como la somatostatina son más eficaces que la vasopresina para disminuir la hemorragia por varices esofágicas y carecen de los efectos vasoconstrictores de la vasopresina.


  • Taponamiento con globo:
En este procedimiento, se ejerce una presión sobre el cardias y sobre las varices sangrantes mediante un taponamiento con doble globo (de la sonda de Sengstaken-Blakemore). La sonda cuenta de cuatro orificios, cada uno de los cuales tiene un propósito específico: aspiración gástrica, aspiración esofágica, insuflación del globo gástrico e insuflación del globo esofágico. La posición adecuada del dispositivo se verifica mediante una radiografía.
Este tratamiento se aplica durante un periodo breve para controlar la hemorragia mientras se concluye el tratamiento de urgencia y se instauran las medidas terapéuticas definitivas.
Si bien el taponamiento con globo conlleva unos riesgos (asfixia, obstrucción de las vías respiratorias...) por lo que se probará la sonda antes de insertarla para reducir los mismos.
Aunque el uso del taponamiento con balón detiene eficazmente la hemorragia en el 90% de los pacientes, la hemorragia recurre en el 60 a 70% de ellos, lo que hace necesario otras modalidades terapéuticas. (1)

  • Escleroterapia endoscópica:
Se inyecta a las varices esofágicas con un agente esclerosante mediante un endoscopio para promover la trombosis y, a la larga, esclerosis. (1)

  • Tratamiento con ligas esofágicas (ligación de varices):
En el tratamiento con ligas esofágicas, se pasa un endoscopio modificado cargado con una liga de goma a través de una sonda superior directamente a la variz o varices por ligar. Después de succionar la variz sangrante hacia la punta del endoscopio, la liga se desliza sobre el tejido, con lo cual se produce necrosis, ulceración y en última estancia esfacelación de la variz. (1)

  • Tratamiento quirúrgico
Para tratar las varices esofágicas y controlar la recurrencia del sangrado se han desarrollado diversos procedimientos quirúrgicos, aunque con frecuencia se relacionan con riesgos importantes. Algunos de los procedimientos que se emplean para las varices esofágicas son la ligación quirúrgica directa, derivación portocava, mesocava y venosa esplenorrenal y sección esofágica con desvascularización. La técnica a utilizar se seleccionará en dependencia de las características del enfermo, la disponibilidad de recursos hospitalarios y de la experiencia del cirujano. (1)


    • Procedimiento de derivación quirúrgica:
La descompresión quirúrgica de la circulación portal evita la hemorragia por varices. Uno de los diversos procedimientos de derivación quirúrgica es la derivación esplenorrenal distal que se realiza entre la vena esplécnica y la vena renal izquierda después de una esplenectomía. El objetivo de las derivaciones esplenorrectal distal y mesocaval es drenar únicamente una porción de la sangre venosa del lecho portal para disminuir la presión portal. El hígado continúa recibiendo algo de flujo portal, y puede reducirse la frecuencia de encefalopatía. Las derivaciones portocavales desvían todo el flujo portal hacia la vena cava de manera que no se consideran derivaciones no selectivas.
Estos procedimientos son extensos y no siempre dan resultado debido a trombosis secundaria en las venas que se utilizan para la derivación y también por las complicaciones.
    • Desvascularización y sección:
La desvascularización y la sección con engrapadora se han utilizado para separar el sitio de hemorragia del sistema portal de alta presión en casos de urgencia por varices sangrantes. A través de una pequeña incisión de gastrostomía se llega al extremo inferior del esófago y la engrapadura permite volver a unir los extremos seccionados del esófago. La recurrencia del sangrado es un riesgo. (1)

b) Tratamiento profiláctico:
Su objetivo es el de prolongar la supervivencia de los pacientes que aún no han sangrado. Está claramente demostrada la eficacia y seguridad del tratamiento profiláctico con bloqueantes beta-adrenérgicos. (14)

c) Prevención de la recidiva hemorrágica:
Su objetivo es evitar la aparición de recidivas hemorrágicas en el paciente que acaba de superar un episodio de sangrado. Las posibilidades son las siguientes:
  • Tratamiento farmacológico con propanolol.
  • Esclerosis endoscópica de las varices esofágicas
  • Cirugía electiva.

(14)




4. CASO CLÍNICO:

Hombre de 50 años de edad viudo, que ha estado consumiento elevadas cantidades diarias de alcohol. Se encuentra en su casa, tumbado en la cama , con dificultad para comunicarse y moverse. Además presenta edema abdominal, así como una coloracion amarillenta y lesiones en la piel.

Afirma estar vivendo solo desde hace aproximadamente 20 años, al igual que mas o menos los años que refiere haber empezado a consumir alcohol de forma habitual.
Muestra un extremada delgadez. Refiere no saber cocinar, por ello desde que murio su mujer dice no haber comido ``nada en condiciones´´. Dice que con el paso del tiempo dejo de tener hambre y comenzo a presentar malestar al comer, vomitando y con mayor dolor en el lado derecho de ``la barriga´´.
No trabaja, porque afirma estarcansado durante todo el dia, pero que cuando llega la noche los picores no le dejan dormir. Tampoco baja a la calle desde hace mucho tiempo, dice que el da verguenza que lo vean ``asi´´. Pero que tampoco le hace falta, porque afirma que una vecina le hace la compra por él.
Pasa los días tumbado en la cama, levantandose unicamente para ir al baño. Aunque afirma que últimamente ni se levanta para ir al baño, para ello tiene una zafa al lado de la cama para cuando lo necesita.
No ha visto a sus familiares desde hace 5 años para la boda de una de sus hijas, dice que habla con ellos de vez en cuando por telefono, pero que estan muy atareados y no pueden ir a verlo.
No recuerda la ultima visita que hizo al médico.

Tras su traslado al hospital, se le realizaron una serie de pruebas diagnoticandoselé un episodio de cirrosis en estadio III. Se determina que el paciente tiene un elevado riesgo de sufrir hemorragias en cualquiera de sus órganos, debido a la hipertension portal. Ademas de una avanzada icteria y ascitis.



4.1. Valoración:

1 .Patrón percepción-manejo de la salud:
-Falta del autocuidado.
-El paciente refiere distensión abdominal.
-Informa de dolor en la zona derecha.
-Refiere ser bebedor.
-Expresa sensación de ardor.
-Se queja de picor o prurito intenso en la piel, y presenta lesiones cutáneas por rascado.

2. Patrón nutrición-metabólico:
-Disminución del peso.
-Nauseas y vómitos
-No tolera determinados alimentos.

3. Patrón eliminación:
-Reducción de la cantidad de orina.
-Estreñimiento.

4. Patrón actividad-ejercicio:
-El paciente refiere malestar y debilidad generalizada.

5. Patrón sueño-descanso:
-El paciente presente un estado de somnolencia, cada vez mas profunda, durante el día
-El sueño nocturno se ve dificultado debido al aumento de prurito originado por la ictericia.

6. Patrón cognitivo-perceptual:
-Dificultad para mantener una conversación.

7. Patrón percepción-autoconcepto:
-El paciente refiere alteración de su imagen corporal (aumento de perímetro, ictericia)
-Baja autoestima.

8. Patrón rol-relaciones:
-Manifiesta una alteración de su vida familiar.
-El paciente vive solo.

10. Adaptación-tolerancia al estrés:
- La muerte de la mujer a afectado de forma marcada al paciente.


4.2. Diagnósticos, objetivos e intervenciones:

1. Alteración de la nutrición por defecto causada por anorexia y por un deterioro en el metabolismo de proteínas, grasas y azúcares y en la asimilación de proteínas (A, C, K, D y E).

  • NOC1: Control del peso.
    • NIC1: Manejo del peso.
    • NIC2: Ayuda para ganar peso.
    • NIC3: Alimentación enteral por sonda
  • NOC2: Estado nutricional.
    • NIC1: Manejo de los trastornos de la alimentación.
    • NIC2: Manejo de electrolitos: Hipofosfatemia
    • NIC3: Terapia de deglución.
  • NOC3: Control de la glucosa en sangre:
    • NIC1: Gestión de los trastornos de la alimentación.
    • NIC2: Enseñanza: dieta prescrita.
    • NIC3: Gestión de la hipoglucemia.

2. Protección inefectiva relacionado con riesgo de deterioro de la coagulación sanguínea, hemorragia debida a hipertensión portal.

  • NOC1: Estado de la coagulación sanguínea.
    • NIC1: Regulación hemodinámica.
    • NIC2: Precauciones con hemorragias.
    • NIC3: Administración de sangre y hemoderivados.
  • NOC2: Estado inmune.
    • NIC1: Control de infecciones.
    • NIC2: Administración de medicación intravenosa.
    • NIC3: Prevención del shock séptico.
  • NOC3: Equilibrio hídrico.
    • NIC1: Gestión de la hipovolemia.
    • NIC2: Control del equilibrio ácidobase.

3. Dolor crónico secundario a un aumento de tamaño del hígado y a ascitis:

  • NOC1: Control del dolor.
    • NIC1: Administración de analgésicos.
    • NIC2: Gestión del dolor.
    • NIC3: Sedación.
  • NOC2: Nivel de comodidad.
    • NIC1: Cuidado del reposo en cama.
    • NIC2: Terapia ambiental.
    • NIC3: masaje simple.

4. Alteración del bienestar por prurito secundario a la acumulación de bilirrubina y de sales biliares:

  • NOC1: Integridad tisular: piel y mucosas
    • NIC1: cambio de posición
    • NIC2: Cuidado de la tracción/inmovilización
    • NIC3: Ayuda en el autocuidado: baño/higiene
    • NIC4: mantenimiento de la salud bucal
  • NOC2: Función sensorial cutánea.
    • NIC1: Acupresión
    • NIC2: Estimulación cutánea
    • NIC3: Administración de analgésicos
    • NIC4: Relajación muscular progresiva

(3, 16, 17, 18)



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