Enfermería Médico Quirúrgica 1.

Bienvenidos a tod@s!

Somos alumnas de la Universidad de Castilla la Mancha, en el Campus de Albacete. Estamos estudiando segundo curso del Grado en Enfermería y hemos creado este blog para informaros de nuestros progresos a lo largo del año en la asignatura de Enfermería Médico Quirúrgica. Esperamos que os sea de utilidad.

Componentes del grupo:

Adela Castillo Espinós

María González Cano
Sandra López Valcárcel
Cristina Martínez Rumbo
Rocío Sánchez Martín

lunes, 29 de noviembre de 2010

PRÁCTICA 4: OSTOMÍAS.


Definición de ostomía: apertura artificial de un órgano interno en la superficie del cuerpo creada quirúrgicamente. La nueva apertura al exterior que se crea en la ostomía recibe el nombre de estoma.

CUIDADOS DE LAS OSTOMÍAS:

-SISTEMAS COLECTORES:

Están fomados por:
  • Una parte adhesiva que se pega alrededor del estoma; debe tener un poder de adhesión que garantice la movilidad del portador a la vez que previene la irritación de la piel periostomal y ajustar perfectamente en el tamaño del estoma sin que quede piel que pueda estar en contacto con el efluyente.
  • Una bolsa para recoger los productos de deshecho.

Según el tipo de vaciado los sistemas son:
  • Bolsas cerradas: no se pueden vaciar, se deshinchan cada vez que se cambian. Llevan un filtro para la salida de gases evitando el mal olor. Son las adecuadas para las heces sólidas o pastosas.
  • Bolsas abierta, se pueden vaciar en su extremo inferior y volver a cerrar para continuar su uso. También pueden llevar o no llevar filtro.

Según el sistema de sujeción los sistemas son:
  • De 1 pieza, el adhesivo forma una misma pieza con la bolsa, una vez utilizado se deshecha todo.
  • De 2 piezas, el adhesivo y la bolsa son dos elementos separados que se adaptan a través de una anilla de plástico.
  • De 3 piezas, son como los de dos piezas pero además tienen un clip de seguridad en el cierre del aro.
  • El tipo de dispositivo a utilizar estará en función de la consistencia de las heces, de si es orina y sobre todo de la resistencia de la piel de ostomizado.

-ACCESIORIOS DE LOS SISTEMAS COLECTORES:
  • Plantilla medidora de estoma.
  • Pasta niveladora y tiras de resina moldeable. Se utilizan para llenar los desniveles de la piel y conseguir una superficie lisa alrededor del estoma, favoreciendo la adaptación de los dispositivos y evitando fugas.
  • Crema barrera. Se utiliza en la cura de las deshiscencias y las fístulas. Tiene propiedades regenerativas de la piel.
  • Crema protectora. Se utiliza cuando la piel periestomal presenta irritaciones o dermatitis importante.
  • Película protectora. Es una crema que se utiliza para prevención de las irritaciones de la piel, no para tratamiento.
  • Placas adhesivas para protección de la piel. Se utilizan en el tratamiento de la dermatitis.
  • Pastillas gelificantes. Se utilizan en ileostomías. Se colocan dentro de la bolsa colectora y convierten el líquido en una masa gelatinosa que se mueve menos.

-HIGIENE DEL ESTOMA Y PIEL PERIOSTOMAL:
  • Lavado con agua tibia, jabón neutro y una esponja suave, con movimientos suaves y circulares desde el interior hacia el exterior.
  • Secado suave y con toques con una toalla, no se debe frotar ni utilizar gasas que puedan erosionar la mucosa.
  • Si hay vello, cortarlo con tijeras, no rasurar ( la piel se irritaría aún más).

-COLOCACIÓN DE LOS SISTEMAS COLECTORES:

  • Se realiza siempre de abajo a arriba por si se emite alguna excreción.
  • Una vez realizada la higiene, medimos el diámetro del estoma para recortar la placa adhesiva lo más exacta posible. Hay que tener en cuenta que el estoma suele reducirse durante los primero meses, lo que requiere que se mida asiduamente para adecuar el diámetro interno del dispositivo. En los dispositivos de una pieza retiramos el film protector y adherimos el dispositivo alrededor del estoma, alisándolo bien para evitar fugas. En los dispositivos de dos o tres piezas retiramos el film protector y adherimos el disco adhesivo a la piel. Si es necesario aplicamos pasta niveladora alrededor del estoma para sellar el contacto con la piel periostomal y encajamos la bolsa en el círculo de plástico del disco, cerrando el clip de seguridad.

-RETIRADA DE LOS SISTEMAS COLECTORES:

  • La retirada de los dispositivos de una pieza se realiza tirando con cuidado de arriba hacia abajo, sujetando la piel con la otra mano para evitar tirones. Para retirar la bolsa de los dispositivos de dos o tres piezas, abrimos el clip de seguridad y tiramos de ella hacia arriba y hacia fuera para separarla del disco, sujetando éste siempre con la otra mano para evitar que se despegue. Limpiamos el aro si es necesario antes de aplicar la nueva bolsa. Si hay que cambiar también el disco, procederemos igual que con los dispositivos de una pieza.

-CAMBIO DE LOS DISPOSITIVOS:

- Independientemente de que los dispositivos sean de una, dos o de tres piezas, los cerrados se cambian cuando están a 2/3 de su capacidad y los abiertos se vacían cuando están a 2/3 de su capacidad y se cambia la bolsa cada 24 h. El disco se cambia cada 2-3 días. El dispositivo debe cambiarse SIEMPRE que haya el mínimo signo de filtrado entre el adhesivo y la piel, sobre todo en las ileostomías, ya que el flujo es continuo y muy corrosivo.

Realizada por: María González Cano, Cristina Martínez Rumbo.


PRÁCTICA 4. OSTOMÍAS.
Sandra López Valcárcel, Adela Castillo Espinós y Rocío Sánchez Martín.

En primer lugar vamos a definir el concepto de ostomía: apertura artificial de un órgano interno en la superficie del cuerpo, creada quirúrgicamente. El estoma es la nueva apertura al exterior que se crea en la ostomía.
En esta práctica nos hemos centrado en las colostomías, concepto que se define de la siguiente manera: exteriorización del colon a través de la pared abdominal mediante intervención quirúrgica, suturando la piel y creando una salida artificial para el contenido fecal. Podemos distinguir entre una colostomía permanente o una colostomía temporal. La primera se realiza cuando se extirpa el segmento distal del colon y el tránsito intestinal no se puede restablecer. La colostomía temporal se puede localizar en cualquier parte del colon siendo más frecuente en el transverso o sigmoideo, una vez resuelto el problema por el que se realizan se procede a cerrarlas volviendo a establecer el tránsito intestinal normal.

Por otro lado tenemos la ileostomía que es el abocamiento del intestino delgado a nivel del íleon a la pared abdominal.

Debemos tener en cuenta los siguientes aspectos para el cuidado de las ostomías:
  • Mantener una higiene adecuada del estoma y la piel periostomal ( lavar con agua tibia, jabón neutro y esponja suave, con movimientos suaves y circulares desde el interior hasta el exterior).
  • Colocación de los sistemas colectores: se debe realizar siempre desde abajo hacia arriba por si emite alguna excreción. Después de la higiene se medirá el diámetro del estoma para recortar la placa adhesiva. En los dispositivos de una sola pieza retiramos el protector y adherimos el dispositivo alrededor del estoma, aislándolo bien para evitar fugas. Por último encajamos la bolsa cerrando el clip de seguridad.
  • Retirada de los sistemas colectores: la retirada de los dispositivos de una pieza se realiza tirando cuidadosamente de arriba hacia abajo. Para retirar la bolsa de los dispositivos de más de una pieza, abrimos el clip de seguridad y tiramos de ella hacia arriba y hacia afuera. Debemos limpiar el aro antes de colocar una nueva bolsa.
  • Cambio de los dispositivos: los cerrados se cambian cuando se llega a 2/3 de su capacidad y los abiertos se vacían cuando están a la misma capacidad. La bolsa se ha de cambiar a las 24 horas. El disco se cambiará a los 2 o 3 días.
Las complicaciones pueden ser:
  • Inmediatas ( aparecen en los primeros días después de la intervención): deshicencia, necrosis, hemorragias, edemas, etc.
  • Tardías : estenosis ( disminución de la luz del estoma), dermatitis periostomal, etc.

miércoles, 17 de noviembre de 2010

Práctica 3

SONDAJE NASOGÁSTRICO

- En primer lugar, debemos lavarnos las manos.
- A continuación, debemos preparar una mesita o carro auxiliar con el material necesario: Sonda nasogástrica, guantes no estériles, lubricante hidrosoluble, esparadrapo, jeringuilla de 50 ml, fonendoscopio, unas pinzas, una toalla, gasas y una bolsa colectora.
- Explicamos al paciente la técnica que vamos a utilizar y pedimos su colaboración.
- Colocarnos los guantes no estériles.
-  Medir la sonda para saber hasta donde debemos introducirla, colocando un extremo en la nariz, y midiendo hasta el lóbulo de la oreja, y de ahí al epigastrio (apéndice xifoides del esternón).
- Pinzar la sonda para evitar la salida de contenido gástrico.
- Observar los orificios nasales, limpiarlos si procede y seleccionar aquél por el que mejor respire el paciente.
- Aplicar lubricante en el extremo distal de la sonda y comenzar a introducirla suavemente hacia abajo hasta pasar la resistencia de los cornetes. Para facilitar el proceso debemos pedir al paciente que incline la cabeza hacia atrás.
- Para continuar decirle al paciente que trague saliva e incline la cabeza hacia delante para cerrar la vía respiratoria y acabar de introducir la sonda hasta el punto marcado.
- Para comprobar que la sonda está en el estómago podemos aspirar con la jeringa jugo gástrico (este debe ser de color verdoso o marrón), o bien, introducir aire con la jeringa por la sonda y comprobar colocando el fonendoscopio en el epigastrio si escuchamos un gorgoteo.
- Fijar la sonda con un par de tiras de esparadrapo, colocándolas en forma de corbata en la nariz del paciente.
- Por último, conectar la bolsa colectora a la sonda para poder suministrar medicamentos o alimentos al paciente.

Adela Castillo Espinós, Rocío Sánchez Martín, Sandra López Valcarcel.



  
SONDAJE NASOGÁSTRICO:

-PROCEDIMIENTO:
  • Preparar el material y elegir la sonda nasogástrica adecuada (SNG).
    El material a utilizar será: SNG, guantes no estériles, lubricante hidrosoluble, gasas, linterna y depresor lingual, jeringa, esparadrapo hipoalergénico, bolsa de drenaje, fonendoscopio y toalla o empapador desechable.
  • Colocarse en el lado derecho si es diestro o en el izquierdo si es zurdo.
  • Explicar al paciente la técnica que vamos a realizar.
  • Si es posible, colocar al paciente en posición de Fowler.
  • Cubrir el pecho del paciente con la toalla.
  • Lavarnos las manos y colocarnos los guantes.
  • Retirar las prótesis dentales y piercing y examinar los orificios nasales para comprobar su permeabilidad. Le diremos al paciente que se suene y respire alternativamente por cada uno de ellos mientras bloqueamos el contrario y escogeremos el orificio por el que respire mejor.
  • Determinar la longitud de la SNG. Esto se realiza con la propia sonda y se mide la distancia desde la punta de la nariz al lóbulo de la oreja y de ahí a la apófisis xifoides. Marcar la longitud obtenida con un rotulador.
  • Conectar la SNG a la bolsa de drenaje y lubricar el extremo distal de la SNG.
  • Introducir la SNG por el orificio nasal elegido anteriormente, dirigiéndola hacia abajo y hacia la oreja del mismo lado, haciéndola progresar con un suave movimiento rotatorio. En este momento nos ayudará si le pedimos al paciente que incline la cabeza un poco atrás.
  • Una vez hayamos pasado la resistencia de los cornetes, habremos llegado a la orofaringe, momento en el que el paciente experimentará probablemente náuseas. Le diremos que se relaje, que incline la cabeza hacia delante y que intente tragar saliva.
  • Con la cabeza inclinada hacia delante y aprovechando los momentos en que el paciente realiza la deglución, iremos progresando suave y rotatoriamente la SNG hasta la señal realizada. Si el paciente presenta tos persistente, dificultad respiratorio y observamos además que la bolsa colectora se llena de aire, retiraremos la SNG ya que estaremos en vía aérea y volveremos a empezar dejando unos minutos de recuperación al paciente.
  • Si la SNG se ha introducido aparentemente bien, procederemos a la comprobación de la misma: aspirar el contenido gástrico valorando el color; insuflar aire con una jeringa de 50 ml, por la sonda, colocando el fonendoscopio en epigastrio (se oirá un ruido sibilante); comprobación radiológica; pedirle al paciente que hable, si la sonda ha pasado por las cuerdas vocales no podrá hablar.
  • Fijar la sonda con un trozo de esparadrapo.
  • Registro de la colocación de SNG, fecha, tipo. Registro diario de la ingesta de líquidos, así como el drenaje existente en la bolsa colectora y aspecto del mismo.

MANTENIMIENTO DE LA SNG:
  • Limpieza de orificios nasales con suero fisiológico y cambio de lugar de fijación, al menos una vez al día para evitar úlcera por presión.
  • Cambiar el punto de apoyo de la sonda diariamente.
  • Mantener una higiene bucal adecuada.
  • Lubricar los labios con vaselina.
  • Mantener siempre permeable la sonda.

RETIRADA DE LA SNG:
  • Lavarse las manos y ponerse guantes no estériles.
  • Colocar al paciente en la posición del Fowler y explicarle el procedimiento.
  • Pinzar la sonda.
  • Quitar el esparadrapo de fijación.
  • Solicitar al paciente que haga una inspiración profunda y otra lenta.
  • Retirar la sonda suavemente, con un movimiento continuo y moderadamente rápido.
  • Efectuar la higiene de las fosas nasales y de la boca.
  • Registro de la retirada de la sonda, fecha y cantidad de drenaje existente así como el aspecto del mismo.


    Cristina Martínez Rumbo; María González Cano.

lunes, 15 de noviembre de 2010

Cuestionario 15 de noviembre: Quemaduras.

1.Definición de quemadura. Grados existentes.
Una quemadura es una lesión local que se produce debido al calor en cualquiera de sus formas.
Los grados existentes son:
-Primer grado: son aquellas quemaduras que afectan a la epidermis.
-Segundo grado: son aquellas que afectan a la dermis. Se clasifican a su vez en superficiales y profundas.
-Tercer grado: la quemadura afecta a todo el espesor de la piel pudiendo alcanzar estructuras profundas.
-Cuarto grado: se produce cuando la quemadura afecta las vísceras del organismo.

2.¿Cómo se determina el pronóstico?
Para determinar el pronóstico debemos tener en cuenta la superficie que se encuentra afectada, la edad del paciente, la profundidad de la lesión y los antecedentes patológicos de la persona.
¿Cómo se determina la gravedad?
Para determinar la gravedad se realizará la suma de la edad y el porcentaje de la superficie afectada (donde se encuentra la quemadura). Según los valores que obtengamos habrá mayor o menor gravedad:
Entre 75 y 100 : Muy grave
Entre 50 y 70:  Grave
Menos de 50: Leve

Sandra López Valcárcel


1-Definición de quemadura y grados existentes.
Una quemadura es toda lesión local producida por el calor en cualquiera de sus formas.
Existen cuatro grados:
·Primer grado: afecta a la epidermis.
·Segund grado: afecta a la dermis.
·Tercer grado: afecta a todo el espesor de la piel.
·Cuarto grado: afecta a las extructuras adyacentes.
2-¿Cómo se determina el pronóstico? ¿Y la gravedad?
El pronóstico depende de la superficie afectada, la profundidad, la edad y antecedentes patológicos.
La gravedad se obtiene sumando la edad y el porcentaje de superficie corporal afectada. Si el resultado está entre 75 y 100 es muy grave, si está entre 50 y 70 es grave, y si es menor de 50 se considera leve.
Adela Castillo Espinós

1.¿Qué es una quemadura? ¿Cuáles son los grados en los que se puede dar?
Se considera quemadura toda lesión producida por calor en cualquiera de sus formas.
Los grados en los cuales pueden darse son los siguientes:
  • Primer grado: Son aquellas que solo afectan la epidermis de la piel.
  • Segundo grado: Donde a su vez podemos encontrar las superficiales y las profundas:
    • Superficiales: afectan la epidérmis y la dermis papilar.
    • Profundas: alcanzan las capas mas profundas de la dermis afectando a los foliculos pilosos.
  • Tercer grado: Que afectan la totalidad del espesor de la piel, pudiendo alcanzar estructuras más profundas como tendones, músculos, hueso, etc.
  • Cuarto grado: Se produce cuando la quemadura alcanza las vísceras del organismo.
2.¿Como se determina el pronóstico? ¿Y la gravedad?
El pronóstico se determinará teniendo en cuenta la superficie que se haya visto afectada, la profundidad de la lesión, la edad del afectado y sus antecedentes patológicos.
En cuanto a la gravedad se realizará la suma de la edad del afectado y el porcentaje de la superficie quemada que este presenta, el resultado se comparará con los siguientes valores:
75-100 Muy grave
50-75 Grave
<50 Leve
Cristina Martínez Rumbo



  1. Definición de quemadura. Grados de las quemaduras.
 Tipo de lesión de la piel que puede darse por calor en cualquiera de sus formas.
Según la profundidad de la lesión pueden clasificarse en cuatro grados:
-1er grado: afectan a la epidermis
-2º grado: pueden afectar tanto a la superficie como a la profundidad de la dermis
-3er grado: afectan a estructuras por debajo de la dermis
-4º grado: afectan a músculos y huesos. Suelen darse por frío extremo.

  1. ¿Cómo determinamos el pronóstico de una quemadura?¿Y la gravedad?
 Hay dos tipos de pronóstico: el de la lesión local (quemaduras de 1er a 3er grado), y el que afecta a la vida del paciente (valoraremos parámetros como la edad del paciente, el mecanismo, la profundidad, la extensión, la localización y la presencia de lesiones asociadas.)
 Para determinar la gravedad de la quemadura, debemos sumar la edad y el porcentaje de superficie corporal afectada. Si el resultado está entre 75 y 100 será muy grave, si está entre 50 y 70 es grave, y si es menor de 50, leve.

Rocío Sánchez Martín



1-Definición de quemadura y grados existentes.
Una quemadura es toda lesión local producida por el calor en cualquiera de sus formas.
Se clasifican en 4 grados:
-Primer grado: afectan a la capa epidérmica de la piel.
-Segundo grado: afectan a la dermis, clasificándose en superficiales (afectando a la epidermis y dermis papilar) o profundas (que alcanzan capas más profundas de la piel).
-Tercer grado: afectan a la capa subdérmica, pudiendo alcanzar a estructuras más profundas como tendones, músculos, hueso, etc...
-Cuarto grado: la quemadura afecta a las vísceras.

2-¿Cómo se determina el pronóstico? ¿Y la gravedad?
El pronóstico se realiza teniendo en cuenta la superficie afectada, la profundidad de la quemadura, la edad del paciente y sus antecedentes patológicos.
La gravedad de la quemadura se determina sumando la edad del paciente con el tanto por ciento de la superficie corporal quemada; dependiendo del resultado, puede ser:
75 – 100 = muy grave
50 – 70 = grave
< 50 = leve
* No se tienen en cuenta las quemaduras de primer grado.

María González Cano

viernes, 12 de noviembre de 2010

bibliografías: DERMATOLOGÍA

·Potter PA. Valoración física. 1 ed. Madrid: McGraw-Hill-Interamericana; 1992
Comienza con un recuerdo anatómico y fisiológico de la piel, y enumera varias razones por las que debe valorarse la piel, entre otras cosas porque su estado refleja enfermedades subyacentes, alteraciones del flujo sanguíneo y el nivel de higiene de la persona. Para valorar la piel se necesita iluminación adecuada y guantes desechables, y se utilizan técnicas de inspección y palpación. Antes de ello debemos conocer la historia del paciente: preguntar sobre cambios de color, lesiones frecuentes, tipo de jabón que usa, alergias etcétera. A continuación menciona técnicas de valoración y hallazgos normales y de alerta. Presenta también una tabla con las distintas lesiones cutáneas.
Por último, menciona consideraciones pediátricas y geriátricas, y recomendaciones para la educación del cliente.
 Me ha parecido un capítulo muy completo, sin excederse en las descripciones y útil para las actividades de enfermería.

·Bernuz Cámara L. Cuidados de enfermería al paciente con alteraciones de la piel. En: Barrachina Bellés L. Enfermería Médico-Quirúrgica, generalidades. 1 ed. Barcelona: Masson S.A.; 1995: 181-213

Comienza con un extenso recuerdo anatómico y fisiológico de la piel. También describe los anexos cutáneos: pelo, uñas y glándulas. A continuación explica el examen y la valoración física que debemos hacer: en la exploración física debemos comprobar la distribución de las lesiones, su evolución, agrupamiento, color y consistencia. Después escribe un párrafo para describir cada una de las lesiones elementales primarias y también las secundarias. Menciona también pruebas diagnósticas, como la biopsia y la obtención de muestras de piel descamada. A continuación describe infecciones de diversas etiologías, tipos de cáncer de piel, tratamientos y cuidados al paciente. Por último habla extensamente de las úlceras, curas, tipos y prevención.
 Un capítulo muy bien explicado pero tal vez demasiado extenso, centrándose más en la explicación teórica que en la práctica enfermera.


·Lavín RS, Santos ER. Úlceras por presión: manejo de las lesiones por presión. Enfermería Clínica. 2010; 20 (2): 136-138.

 El objetivo de este artículo es proporcionar a los profesionales de salud recomendaciones sobre el manejo de las úlceras por presión (UPP).
 Establece ocho categorías o pautas que tener en cuenta para su manejo: Evaluación (valoración global del paciente, etiología de la UPP, evaluación detallada de la herida...), superficies de apoyo (colchones o cojines específicos según el grado de la UPP), uso de apósitos y agentes de uso tópico, agentes microbianos (considerar necesidad de terapia antimicrobiana), cambios posturales (cada 2-6 horas), nutrición (evaluación de su estado, tener en cuenta preferencias), cirugía (para UPP de grado 4: desbridamiento seguido de recubrimiento con colgajos), y terapias complementarias (presión negativa tópica, electroterapia).
 Después establecen concluisiones: el mejor método para tratar este tipo de heridas es dudoso. Se necesita más investigación bien diseñada y a gran escala.
 Por último, menciona varias recomendaciones, como el uso de apósitos hidrocoloides, y la necesidad de moverse y cambiar de postura.
 Este artículo es útil para el tratamiento de estas lesiones por parte del profesional de enfermería, aunque las pautas son quizás demasiado breves.

Rocío Sánchez Martín


López Bran E, Candelas Prieto D.El paciente con problemas de la piel.Valoración.En:Rayón E (dir).Manual de Enfermería Médico-Quirúrgica.1ed.Madrid:Editorial Síntesis;2002.p.332-339.
Se trata de un capítulo en el que se tratan las enfermedades de la piel. Tiene un nivel científico alto pero se puede comprender con bastante facilidad si se conocen algunos conceptos básicos. Nos aporta una amplia información de manera detallada. Comienza con una introducción sobre la valoración al paciente con enfermedades de la piel explicando cómo se realizan los distintos pasos a seguir. A continuación habla sobre las lesiones elementales distinguiendo las lesiones primitivas y las secundarias. Aparece un cuadro con la clasificación de estas lesiones donde vemos que las primitivas pueden ser de consistencia sólida (mácula, pápula…) o de contenido líquido (absceso, quiste…); las secundarias, en cambio, pueden producirse por solución de continuidad (úlcera), pueden ser reparadoras e hiperplásicas (cicatriz) o pueden estar destinadas a eliminarse (costra). A continuación aparece la definición de cada una de las lesiones elementales anteriormente citadas. En este capítulo también se habla del prurito (síntoma fundamental ) y de sus dos tipos de tratamiento: tópico o sistemático. Por último, destacar la importancia que se le da a la entrevista que se le debe realizar al paciente donde nos explica los medicamentos que ha tomado anteriormente en ocasiones similares, las alergias que pueda tener, la intensidad del prurito, etc. Como conclusión, este libro es muy útil para entender las distintas lesiones elementales así como la valoración a pacientes con lesiones cutáneas.

Rodriguez Palma M, Malia Gázquez R, Barba Chacón A. Quistes Cutáneos . Revista de Enfermería. 2001; 24 (1) : 17-23.
En este artículo de revista se explican detalladamente algunos aspectos relacionados con los quistes cutáneos. El nivel científico es medio y la información que aparece en el texto es clara y concisa. Primero, se introduce el término de cirugía menor ( intervenciones sencillas y de corta duración). Quiero señalar que se habla también sobre los protocolos de actuación que se han elaborado para el tratamiento y cuidado de las lesiones cutáneas más frecuentes ( verrugas, quistes, UPP…).
Es importante conocer el tratamiento de los quistes ya que son una de las alteraciones de la piel más frecuentes. Para poder entender mejor la lesión, el capítulo primeramente realiza un recuerdo anatomofisiológico de la piel que será útil para saber localizar bien la lesión. Hace una descripción de lo que es un quiste y comenta que para diferenciarlos debemos utilizar el examen histológico. A continuación describe las características de los quistes más frecuentes ( quistes epidermoides, quistes millium, quistes tricolémicos, quistes dermoides). Seguidamente habla del tratamiento a realizar, que será la extirpación elimanando la cápsula. Aparece un apartado donde nombra el distinto material que será necesario utilizar en el tratamiento (gasas estériles, povidona yodada…) así como los pasos a seguir para realizar la técnica correctamente. También nos explica los cuidados a realizar en el postoperatorio, las complicaciones que pueden aparecer ( infección, hematomas…), las consideraciones a tener en cuenta (infección del quiste o apertura espontánea) y una serie de consejos para darle al paciente. Como conclusión me parece un artículo que nos aporta una información bastante interesante sobre el tema de los quistes.

Baily E, Lloyd Z, Claire L, Neeson JD. Dermatología. En : de Gispert C (dir). Manual de la Enfermería.1 ed.Barcelona.oceano; 2006.p.197-216.
Amplio capítulo en el que aparecen descritas extensamente numerosas alteraciones cutáneas como el cáncer de piel, sobre el que aparece la descripción del mismo así como los tipos, pruebas diagnósticas más frecuentes y el tratamiento a realizar; la dermatitis, patología  sobre la que se describen los diversos tipos ( dermatitis atópica, dermatitis seborreica, dermatitis de contacto), con diferentes causas, manifestaciones y evolución así como el tratamiento y las consideraciones a tener en cuenta; el herpes zoster ( enfermedad que se presenta sobre todo en adultos), describiendo la patología, el tratamiento y una serie de consideraciones que debe tener la enfermera/o en cuenta; las quemaduras que son una frecuente causa de alteración cutánea y provocan lesiones de diversa entidad; también podemos encontrar alteraciones de la piel producidas como consecuencia de los cambios en la edad ya que conforme avanza la edad el recambio de células lesionadas va disminuyendo, etc. Este capítulo es útil para entender numerosas alteraciones producidas en la piel, ya que describe todos los aspectos a tener en cuenta sobre éstas y además vienen ilustraciones complementando la teoría.
 Sandra López Valcárcel




Long B. El paciente con problemas dermatológicos. En: Long B, Phipps W, Cassmeyer V dir. Enfermería medicoquirúrgica (vol 2). 3ª ed. Madrid: Harcourt; 1999.p.1489-1519.

Este libro presenta una amplia introducción a los problemas dermatológicos. Dicha introducción es aclaratoria para poder conocer desde la base las lesiones, para ello describe la anatomía y la fisiología de la piel, también presenta un pequeño apartado para citar los diferentes tipos de lesiones de piel , aunque en mi opinión es demasiado escueto. Pero no solo se centra en lo biológico, sino que hace mención acerca del efecto psicológico que genera los cambios sufridos en la piel con el paso de los años.
Como he mencionado antes la clasificación que realiza de los diferentes tipos de lesiones es escueta, y a la ora de desarrollar a continuación las diferentes alteraciones de la piel la organización no esta muy clara.
Por otra parte y para finalizar, es de destacar la buena presentación que se realiza del proceso de enfermería, detallado y claro.



Leyva-Mora JM. Abordaje de una úlcera por presión con tendón expuesto. Rev Rol Enferm 2009; 32 (1): 10-14.
El articulo de la revista nos muestra el caso de una mujer de unos 84 años de edad, la cual presenta una ulcera por presión con tendón expuesto.
A partir de aquí y realizando previamente una introducción; donde se clarificara el termino ulcera por presión, los efectos y el significado social que estas presenta, su prevalencia entre otras cuestiones; se desarrolla el tratamiento a seguir para la cura de la ulcera, objetivo que se logró alcanzar en 59 días de tratamiento.
Para ello se describe el caso, la apariencia de la lesión y las pautas a seguir, así como su evolución en el tiempo.
Finalmente y a modo de conclusión se destaca la importancia de la labor de la atención enfermera a domicilio y el efecto de la presencia de ulceras en los pacientes no solo a nivel físico, sino también a nivel psicológico


Fisterra.com [ pagina web ]. A Coruña: Casitérides S.L; 2010c [ fecha acceso 13 Noviem 2010 ]. [ aprox 4 pantallas ]. Disponible en : http://www.fisterra.com/guias2/lesiones_cutaneas.asp#biblio

En esta pagina se puede ver una buena clasificación aclaratoria de los diferentes tipos de lesiones que se dan en la piel. Ademas también menciona las características a tener en cuenta para poder determinar ante que tipo de lesión estamos, algo muy importante a la ora de llevar a cabo el tratamiento a seguir, este apartado no solo teniendo en cuenta la morfología de la lesión, sino también a través de un serie de exámenes complementarios con aparatos adecuados para ello.
Por lo tanto y a mi parecer, esta pagina es un buen lugar donde se puede sobretodo aclarar la gran variedad de lesiones cutáneas que se pueden dar, ya que no solo se ademas de mencionarlas textualmente, se presentan una serie de imágenes, que a la ora de la verdad serán las que mas faciliten poder llevar un diagnostico adecuado del tipo de lesión cutánea.

Cristina Martínez Rumbo



Beare P y Myers J. Enfermería médico-quirúrgica. Vol 2. 3 ed. Madrid: Harcourt; 2001. p 1746-1754.
Dentro del apartado de valoración de enfermería del sistema tegumentario incluye:
Anatomía y fisiología de la piel (epidermis, dermis, pelos, uñas y glándulas) y funciones de la piel.
Hace una división de valoración subjetiva y general. Hay dos cuadros uno de ellos sobre las consideraciones que hay que tomar a hora de valorar la piel en ancianos y otro para la valorar la piel oscura que me parecen de gran utilidad.
Aparece una página dedicada a los tipos de lesiones cutáneas  (mácula, pápula, úlcera…) y al lado de cada una de ellas una imagen en la que se ve claramente en que consisten, lo cual me ha ayudado a entenderlo mejor.
Otro de los puntos es pruebas diagnósticas y de laboratorio e incluye biopsia, cultivo, rascado, citología entre otras.

Sanfeliu Cortés MV. La prevención de las úlceras vasculares también es posible. Rev Rol Enf. 2007; 30 (1): p 44-47.
Este artículo de revista comienza con una introducción al problema de las úlceras vasculares y rol de los ácidos grasos hiperoxigenados  en su prevención. Explica que el artículo trata sobre el estudio del efecto del producto “mepentol leche” (compuesto de ácidos grasos hiperoxigenados) para prevenir las úlceras. Al final de esta parte dice que se demostró que mejora la microcirculación sanguínea evitando la isquemia en las zonas sometidas a presión.
Después vienen una serie de casos clínicos y evidencias científicas de la aplicación de este producto sobre las úlceras vasculares; y posteriormente una serie de ejemplos de casos clínicos en Atención Primaría, donde se presentaron tres casos clínicos en los que se había realizado un seguimiento durante dos años y en los que cabe destacar que ninguno de ellos había recidivado en sus lesiones.

Murray G y Mihm M. La piel. En: Cotran R, Kumar V, Collins T. Patología estructural y funcional. 6 ed. Madrid: McGraw Hill; 1999. p 1215- 1258.
Aparece una introducción al tema en la que habla sobre la estructura de la piel y después una definición de términos en la que diferencia entre los macroscópicos (mácula, pápula, nódulo, ect) y los microscópicos (hiperqueratosis, paraqueratosis, acantosis, ect).
En el apartado alteraciones de la pigmentación y de los melanocitos aparecen diversas alteraciones de la piel como el vitíligo, la peca, el cloasma, de los que hace una breve definición y habla sobre su morfología.
Tiene diversos apartados sobre los distintos tumores que se pueden dar en la piel (epiteliales benignos, epidérmicos, premalignos y malignos, de la dermis y de las células que emigraron a la piel), también aparecen los trastornos de la maduración de la epidermis, dermatosis inflamatorias agudas y crónicas, enfermedades ampollosas, trastornos de los anejos cutáneos, paniculitis e infección e infestación.
De casi todas las alteraciones que menciona hay imágenes con ejemplos de personas que presentan cada uno de los tipos.
Adela Castillo Espinós



López Bran E, Candelas Prieto D. El paciente con problemas de la piel. Valoración. En: Rayón E (dir). Manual de Enfermería Médico-Quirúrgica. Vol 1. Madrid: Editorial Síntesis; 2001. p. 331-339.
Me ha parecido muy interesante este capítulo; en él nos describen con todo detalle la valoración que hay que realizar al paciente que presenta problemas de la piel. Se mencionan y explican todos los pasos que corresponden a la valoración del proceso de atención enfermera, desde la entrevista, la exploración física y manifestaciones clínicas, poniendo especial interés en las lesiones elementales, que se pueden clasificar en primitivas (de consistencia sólida: mácula, pápula, habón...; de contenido líquido: vesícula, ampolla...)y secundarias. Nos proporciona una descripción detallada de este tipo de lesiones, factor muy importante para saber reconocerlas al realizar la exploración al paciente. Por todo esto, me ha parecido un capítulo muy completo y útil para desempeñar nuestro futuro trabajo.

Meehan M. Úlceras por decúbito: el interés de la prevención. Nursing Ed Esp. 2010; 28 (3): 15-17.
Es muy importante destacar que las úlceras por decúbito constituyen un problema persistente, ya que su prevalencia es constante y son costosas tanto en lo que se refiere al sufrimiento del paciente como al consumo de recursos. En este artículo nos explican la forma de realizar la valoración y riesgo de úlceras por decúbito y también los pasos necesarios para mejorar la atención a los pacientes, hecho muy importante para prevenir las úlceras por presión. Me parece muy importante este artículo porque destaca la importancia que tiene la prevención, especialmente en las úlceras por presión, ya que es muy fácil evitar su aparición, y también, si se diera el caso de que ya se presenta la úlcera, evitar las posibles complicaciones que se pueden presentar.

 Dirksen S, Hill J. Intervención Enfermera: Problemas tegumentarios. En: Lewis S, Heitkemper M, Dirksen S. Enfermería Médicoquirúrgica: valoración y cuidados de problemas clínicos. Vol 1. 6ª ed. Madrid: Mosby; 2004. p.500-526.
En esta capítulo, aparecen explicados los factores de promoción de salud, hecho muy importante a la hora de mantener una salud adecuada. También se describen los tipos de melanomas cutáneos, así como las infecciones dermatológicas y alergias. Me ha parecido muy importante el espacio que se le dedican a las medidas generales para tratas los problemas dermatológicos agudos, como fototerapia o radioterapia, ya que los avances en este campo han permitido el tratamiento de muchas afecciones de este tipo que antes eran intratables. Otro aspecto interesante es el apartado dedicado a la intervención enfermera de los problemas dermatológicos, muy útil para llevarlo a la práctica.Por último hace un repaso de las enfermedades con manifestaciones dermatológicas. Por todo esto, me ha parecido un capítulo muy interesante, en el que se explican aspectos dermatológicos básicos.

María González Cano


martes, 9 de noviembre de 2010

Esquema del tema 12: Enfermedad del hígado y las vías biliares. Grandes síndromes hepáticos.

1-Insuficiencia hepática
      ·Definición
      · Etiología - Epidemiología
      · Fisiopatología
            -> manifestaciones clínicas (signos y síntomas)
            -> pruebas diagnósticas
      · Diagnóstico
      · Pronóstico - Tratamiento
      · Procedimiento médico- quirúrgico

2- Ictericia
      ·Definición
      · Etiología - Epidemiología
      · Fisiopatología
            -> manifestaciones clínicas (signos y síntomas)
            -> pruebas diagnósticas
      · Diagnóstico
      · Pronóstico - Tratamiento
      · Procedimiento médico- quirúrgico

3- Hipertensión portal
      ·Definición
      · Etiología - Epidemiología
      · Fisiopatología
            -> manifestaciones clínicas (signos y síntomas)
            -> pruebas diagnósticas
      · Diagnóstico
      · Pronóstico - Tratamiento
      · Procedimiento médico- quirúrgico

4- Ascitis
      ·Definición
      · Etiología - Epidemiología
      · Fisiopatología
            -> manifestaciones clínicas (signos y síntomas)
            -> pruebas diagnósticas
      · Diagnóstico
      · Pronóstico - Tratamiento
      · Procedimiento médico- quirúrgico

5- Encefalopatía hepática
      ·Definición
      · Etiología - Epidemiología
      · Fisiopatología
            -> manifestaciones clínicas (signos y síntomas)
            -> pruebas diagnósticas
      · Diagnóstico
      · Pronóstico - Tratamiento
      · Procedimiento médico- quirúrgico

6- Caso clínico: Proceso de Atención de Enfermería.
     · Valoración
     · Diagnóstico
     · Planificación
     · Intervención
     · Evaluación

sábado, 6 de noviembre de 2010

Cuestionario 3 de Noviembre Dermatología

1. ¿Qué es una lesión dérmica?

Se trata de cualquier de lesión que se produzca en la capa dérmica de la piel (capa papilar y capa reticular).

2. Lesiones dérmicas mas frecuentes.
  • Mácula: Alteración del color de la piel debida a cambios en la irrigación sanguínea, en el contenido de melanina, por depósitos de pigmentos no melánicos ( peca, mancha, enrojecimiento), o por extravasación sanguínea (hemorragia).
  • Pápula: Aumento cutáneo de volumen solido de hasta 1 cm de diámetro debido al aumento del numero de células o al deposito de sustancias consistentes ( mas amplia y mas grande).
  • Úlcera: Perdida profunda de sustancia de la piel con, poca tendencia a la curación
3. Describir una lesión dérmica

Para llevar a cabo la descripción de una lesión dérmica hay que tener en cuenta los siguientes aspectos:
  • Tamaño: Tomando como referencia el diámetro mayor de la lesión
  • Forma: Si esta se presenta un contorno regular o irregular.
  • Limites: Establecer si los bordes son netos y están bien definidos, o si estos se presentan difusos (asimetría de la lesión).
  • Situación: Las lesiones se pueden encontrar diseminadas las unas con las otras, agrupadas o confluentes.
  • Extensión: Si esta se encuentra distribuida por todo el organismo ( generalizada) o si se encuentra situada en una zona concreta ( localizada).
  • Localización: Parte del cuerpo en la que se encuentra.
  • Coloración: Si presenta tonalidad rosada, rojiza, marrón, amoratada...etc.
  • Elevación: Determinar si la lesión se encuentra al mismo nivel que la epidermis, por encima o por debajo de esta.
Cristina Martínez Rumbo


1- ¿Qué es una lesión dérmica?
Alteración de las capas que conforman la piel.

2- Tipos de lesiones dérmicas más frecuentes.
· Mácula: Alteración del color de la piel debida a cambios en la irrigación sanguínea, en el contenido de melanina, por depósitos de pigmentos no melánicos o por extravasación sanguínea.
· Pápula: Aumento cutáneo de volumen sólido de hasta 1cm de diámetro debido al aumento del número de células o al depósito de sustancias consistentes.
· Úlcera: Pérdida profunda de sustancia de la piel con poca tendencia a la curación.


3- Describir la lesión dérmica de la imagen.
Son un conjunto de lesiones agrupadas con forma irregular, bordes nítidos y de extensión localizada que se elevan por encima de la piel.

Adela Castillo Espinós


1-Define lesión dérmica o dermatológica.
Cualquier alteración o traumatismo que tiene lugar en la piel en cualquiera de sus dos capas: tanto en la dermis como en la epidermis.

2-Lesiones dermatológicas elementales.
Las lesiones elementales primitivas son aquellas que aparecen al inicio de una enfermedad, y que tienen relación directa con ella y desaparece al tratarla. Pueden ser:
-Inconsistentes: están al nivel de la piel, por ejemplo mácula (alteración de la piel debida a cambios en la irrigación sanguínea, contenido de melanina, depósitos de pigmentos o extravasación sanguínea.)
-Sólidas: se elevan por encima de la piel, por ejemplo queratosis (acumulación de células córneas)
-De contenido líquido: por ejemplo, vesícula (cavidad hueca llena de líquido seroso o acuoso)

3- Describe la lesión de la imagen derecha.
Mide 2 centímetros aproximadamente, presenta límites netos, forma irregular, está diseminada, es confluyente y presenta extensión localizada.

Rocío Sánchez Martín
  

1. ¿Qué es una lesión dérmica?
Una lesión dérmica es cualquier daño que se produce en la capa dérmica de la piel, tanto en la capa papilar como en la reticular.

2. Lesiones dérmicas mas frecuentes:
  • Mácula: cambio de coloración de la piel sin modificación del relieve ni de la consistencia. Por lo tanto, se puede ver, pero no palpar.
  • Pápula: es una elevación circunscrita de la piel, de consistencia sólida y que se resuelve espontáneamente sin dejar cicatriz. Mide menos de 1 cm de diámetro. Si excede este tamaño, se habla ya de una lesión tuberosa o placa.
  • Úlcera: constituye una pérdida de sustancia y llega en profundidad como mínimo hasta la hipodermis. Es importante precisar su localización, su tamaño, su forma, las características de los bordes, el aspecto del fondo y la consistencia de la base.
 3. Describe una lesión dérmica: 
Hay que tener en cuenta los siguientes aspectos:
  • Tamaño: medimos su diámetro mayor.
  • Forma: regular o irregular.
  • Límites: Netos o difusos.
  • Situación: diseminada, agrupada o confluente (con otras lesiones).
  • Extensión: localizada ó generalizada.
4. Describe la lesión dérmica de la imagen:
Lesión de aproximadamente 2 cm de diámetro, de forma irregular, con límites netos. Su situación es diseminada, y está localizada en una zona concreta.

María González Cano.


1.¿ Qué es una lesión dérmica?
Alteración que se produce en la piel debida a diversas causas y que produce distintos cambios en la misma.
2.Lesiones dermatológicas elementales.
  • Mácula: consiste en la alteración del color de la piel que se debe a cambios en la irrigación sanguínea, en el contenido de melanina, por depósitos de pigmentos no melánicos (peca, mancha, enrojecimiento), o por extravasación sanguínea (hemorragia). La mácula es una lesión elevada por encima del nivel de la piel.
  • Pápula: consiste en un aumento cutáneo de volumen sólido de hasta 1cm de diámetro debido al aumento del número de células o al depósito de sustancias consistentes.( se encuentra al mismo nivel que la piel).
  • Úlcera: pérdida profunda de sustancia de la piel con poca tendencia a la curación (por debajo del nivel de la piel).

3.Describe la lesión de la imagen.
Lesión elevada por encima del nivel de la piel de unos dos centímetros de diámetro aproximadamente. Tiene una forma irregular con límites netos. Es una lesión diseminada y está localizada en una zona concreta.
Para describir una lesión cutánea debemos tener en cuenta los siguientes aspectos: el tamaño, forma, límites, situación y extensión. Además, la descripción se complementa teniendo en cuenta la asimetría, diámetro, coloración, bordes y elevación sobre el nivel de la piel de la lesión.
Sandra López Valcárcel

martes, 2 de noviembre de 2010

Bibliografías: Trastornos Hepáticos II

Arias J. Cirrosis. Hipertensión portal. Tumores hepáticos En: Arias J, Aller Mª A, Arias J I, Aldamendo I. Enfermería Medico-Quirúrgica. Madrid: Tebar; 2000.p. 160-168.

En este capitulo del libro el autor trata algunas de las alteraciones hepáticas mas comunes, como lo son la cirrosis, la hipertensión portal y ya en menor medida los tumores hepaticos. No solo se centra en la descripción de la patología o su sintomatología, sino que amplia el tema citando también la manera de ser diagnosticado, su diagnostico, el tratamiento, las posibles complicaciones que pueden surgir...etc. Es decir que muestra el proceso de atención de enfermería de una forma bastante detallada, desarrollando paso por paso cada una de las partes que la componen. Todo ello realizado con el uso de un vocabulario bastante accesible, sin necesidad de presentar grandes conocimientos acerca de la
Por todo ello me a parecido un buen libro de referencia, del cual obtener información para nuestro trabajo de campo.


MacKinley M. Insuficiencia hepática aguda. Nursing Ed Esp. 2009; (27):(33-37)
 En este artículo el autor lo que pretende fundamentalmente es mostrar la mejor manera de ayudar a un paciente con insuficiencia hepática. Para ello citará las causas que llevan a esta patología, también los efectos de esta en el organismo: signos y síntomas; para finalmente centrarse en el tratamiento a seguir dependiendo del cuadro clínico que presente el paciente. 

Es por lo tanto un artículo bastante instructivo, para llevar a cabo un tratamiento de un paciente con insuficiencia hepática aguda , que tal y como se cita en este es una patología bastante compleja de tratar, así como mortal, por lo cual toda información a la ora de su tratamiento es poca.



Hepatitis.cl [ pagina web ] Chile: Universidad pontificia católica de Chile ; c2008 [actualizada el 17 Sept 2007; acceso el 30 Octub 2010]. [aprox pantallas ]. Disponible en: http://www.hepatitis.cl/enfermedades.htm

En esta página web se tratan las enfermedades hepáticas y algunas biliares más comunes.
Para ello citará cada una de ella por separado, desarrollando sus causas, síntomas, tratamiento. Y en algunos casos pasará de lo general a lo especifico, como es el caso de la hepatitis donde primeramente realiza una introducción de esta de forma general, para luego centrarse en sus diferentes manifestaciones, hepatitis C, D, etc.
No es que se centre el artículo en la atención enfermera pero muestra las enfermedades de una manera general, siendo así bastante ilustrativa la información para cualquier profesional sanitario que necesite de esta, o cualquier persona que quiera conocer mas acerca del tema.


Cristina Martínez Rumbo






Cassmeyer V, Blevins D. El paciente con problemas hepáticos. En: Long B, Phipps W, Cassmeyer V. Enfermería Mosby: Enfermería Medicoquirúrgica. Vol 2. 3ª ed. Madrid: Ediciones Harcourt; 1997. p. 888-929.
El capítulo nos proporciona un completo repaso sobre las más importantes patologías hepáticas, sin olvidar hacer un breve repaso de la anatomía y fisiología del hígado. Presenta también un apartado dedicado a la prevención y educación para la salud: prevención primaria y prevención secundaria (detección de la enfermedad). A continuación, divide los trastornos hepáticos en difusos ( cirrosis, hepatitis) y focales (absesos hepáticos, traumatismo hepático y tumores de hígado). Es importante señalar que los pacientes que sufren problemas hepáticos necesitan el apoyo de enfermería para poder manejar los problemas crónicos de salud de la forma más efectiva posible; para ello, el último apartado de éste capítulo es dedicado al proceso de enfermería, donde se dan las claves a las enfermeras y enfermeros para poder proporcionar al paciente una atención integral a su problema.

Gordo Martín Y, Durango Limárquez I. Enfermedades del hígado I: Hepatitis. En: Rayón E (dir). Manual de Enfermería Médico-Quirúrgica. Vol 1. 1ª ed. Madrid: Editorial Síntesis; 2001. p. 453-470.
En este capítulo se describe con profundidad una de las enfermedades hepáticas más frecuentes: la hepatitis. Antes, nos hace un repaso anatomofuncional del hígado, lo que es muy importante para entender completamente los procesos patológicos que se desarrollan en este órgano.Tras esto, aborda directamente la hepatitis, definiendola, y desarrollando sus clasificaciones, pues cada una de ellas presenta unos síntomas, una forma de transmisión y unas complicaciones particulares. Las hepatitis descritas son las más importantes: A, B y C, pudiéndose presentar otros tipos como la D o la E, aunque con menor frecuencia que las anteriores. Por último, describe los diagnósticos e intervenciones de Enfermería, apartado que es muy útil para poder proporcionar una atención enfermera completa.

Durston S. Lo que debe usted saber acerca de la hepatitis vírica. Nursing Ed Esp. 2006; 24 (7): 8-13.
En este completo artículo de revista se aborda unos de los problemas hepáticos más importantes: la hepatitis vírica, revisando los tipos más importantes y se exponen los nuevos tratamientos que pueden ayudar al paciente a superar las formas aguda y crónica de la misma. También se resalta el hecho de que los pacientes que padecen este tipo de patologías pueden vivir muchos años con su enfermedad, al contrario de lo que cree una gran parte de la población. Por ello, nosotros, como futuros profesionales sanitarios debemos darles las pautas para evitar las complicaciones y retrasar la progresión de la enfermedad. El personal sanitario debe también dar a conocer las formas de prevención de la hepatitis, lo que es muy importante ya que si se conocen es posible evitar muchos casos de contagio por parte de la población.

María González Cano.




Tucker S, Canobio M, Paquette E, Wells M. Aparato digestivo. En: Tucker S, Canobio M, Paquette E, Wells M. Normas para el cuidado de pacientes: procesos de enfermería, diagnósticos y resultados. Barcelona: Doyma; 1991. p. 373-460.
En el apartado de la vesícula biliar se centra en la obstrucción biliar y la define. Luego aparece la valoración en la que describe las manifestaciones clínicas (dolor cólico epigástrico, nauseas, vómitos); los estudios diagnósticos; complicaciones potenciales (ictericia, deshidratación); el tratamiento médico;  diagnósticos de enfermería, objetivos y actividades; y por último, la evaluación. Tiene otro punto que trata sobre la cirugía biliar.
En el apartado del hígado aparecen las siguientes enfermedades del mismo: cirrosis y la hepatitis vírica y sus tipos (infecciosa, sérica y no A no B). De cada una de ellas sigue el mismo esquema que en la obstrucción biliar. Además añade los puntos de biopsia hepática y procedimientos para la corrección de la ascitis y de la hipertensión portal.
Aunque sólo aparecen algunas de las enfermedades del hígado que tenemos que incluir en nuestro trabajo,  este capítulo me sirve para elaborar la parte de “Atención de enfermería”.


Doughty D, Jackson D. Trastornos inflamatorios del sistema gasrointestinal. En: Dougthy D, Jackson D. Trastornos Gastrointestinales. Madrid: Mosby-Doyma libros; 1995. p 71-166.
En este capítulo aparecen la colecistitis y la hepatitis.
De la primera aparece su definición y tipos (aguda y crónica). Un apartado de epidemiología; un cuadro con los factores de riesgo; la fisiopatología y dentro de este punto se incluyen los signos y síntomas clínicos; los estudios diagnósticos y hallazgos;  el tratamiento médico, que puede ser general, quirúrgico y farmacológico; y dos cuadros, uno con las posibles complicaciones y otro con la información que nosotros como enfermeros debemos proporcionar al paciente.
En la hepatitis, aparece igualmente la definición y los distintos tipos clasificados según el agente causal (A, B o C), la duración (aguda o crónica) y la gravedad (clásica, necrosis hepática submasiva o enfermedad fulminante con necrosis hepática masiva). Continúa con la epidemiología, un cuadro comparativo de las hepatitis A, B y C, la fisiopatología, los estudios diagnósticos y hallazgos, posibles complicaciones, el tratamiento médico (que en este caso sólo puede ser general o farmacológico), el proceso de enfermería y la información al paciente.


Ignatavicius D, Bayne M. Intervenciones para los pacientes con trastornos biliares, pancreáticos y hepáticos. En: Ignatavicius D, Bayne M. Enfermería médico-quirúrgica: planteamiento para mejorar el proceso de enfermería . Vol 3. Madrid: McGraw Hill; 1996. p.1563-1630.
En trastornos biliares se centra en la colecistitis y habla de su fisiopatología e incluye las diversas causas que pueden provocarla (cálculos, traumatismos, edemas, ect). Tiene un breve apartado sobre la prevención, que se basa en evitar la vida sedentaria , llevar una dieta adecuada y practicar ejercicio. Aparece un cuadro con el plan de cuidados del paciente al que se le hizo colecistectomía. Bajo el título de tratamiento por colaboración describe como se ha de realizar la valoración (anamnesis, valoración física y psicosocial), los diagnósticos más comunes y la planeación y realización de intervenciones.
En los trastornos hepáticos aparece la cirrosis y sus tipos (de laënec, posnecrótica, biliar y cardiaca). Habla sobre las complicaciones que pueden aparecer y las describe (hipertensión portal, ascitis, hemorragia por varices esofágicas, defectos de la coagulación, ictericia, encefalopatía portosistémica y síndrome hepatorrenal). El apartado de prevención se centra sobre todo en la evitación del alcohol. También trata sobre la hepatitis y su fisiopatología, que incluye cambios que produce y secuelas. La clasifica en hepatitis viral y tóxica e inducida por fármacos. La prevención que aparece es muy extensa y depende de cada tipo de hepatis, pero todas se basan en medidas de higiene. Menciona de forma mucho más breve otros problemas del hígado como son: los abscesos hepáticos, traumatismo, cáncer y trasplante.


Adela Castillo Espinós




Heitkemper M. Intervención enfermera: Problemas de hígado, vías biliares y páncreas. En: Mantik Lewis S, Mc Lean Heitkemper M, Ruff Dirksen S. Enfermería Médicoquirúrgica-Valoración y Cuidados de Problemas Clínicos. 6 ed. España: Elsevier; 2004: 1133-1177. 
 Comienza describiendo la ictericia y los distintos tipos: hemolítica, hepatocelular y obstructiva. Continúa describiendo afecciones del hígado: la hepatitis, la cirrosis, la encefalopatía hepática, la colelitiasis y la colecistitis. Para cada una de ellas menciona intervenciones de enfermería: valoración, planes de cuidados, medidas protectoras (lavado de manos, higiene adecuada, inmunización...) y evaluación. Para algunas de ellas también describe pruebas diagnósticas, terapia farmacológica,  pruebas diagnósticas, terapia nutricional, cuidados de colaboración  e incluso algún caso práctico.
  Muy elaborado, quizás un poco amplio para un profesional de enfermería, pero explica muy bien cada enfermedad y sus características.

 Swearingen PL. Trastornos hepáticos y biliares. En: Manual de enfermería médico-quirúrgica. 3 ed. Barcelona: Mosby/ Doyma libros; 1996: 495-512.
 Comienza con un recuerdo anatómico y de las funciones del hígado y de la vesícula biliar y sus conductos. Describe brevemente manifestaciones clínicas generales ante lesión y obstrucción. Primero habla sobre la hepatitis y sus tres tipos: vírica, crónica y alcohólica, con una tabla de comparación de las características de cada uno de ellos. Para la valoración, describe signos y síntomas, aunque sin describirlos. También enumera pruebas diagnósticas (hemáticas, urinarias, biopsia hepática), medidas de tratamiento (control de la actividad, del prurito y de la dieta), y presenta una lista de fármacos con potencial de hepatotoxicidad. A continuación, describe la cirrosis y sus tipos: alcohólica, posnecrótica y biliar; y termina con una descripción de la colestasis y colecistitis. Breve pero bien explicado, sin exceso de detalles. Orientado hacia la atención de enfermería.

Pancorbo Hidalgo PL, López Ortega J. Síndromes Hepáticos. En: Píriz Campos R., de la Fuente Ramos M(coord).Enfermería médico-quirúrgica. España: ediciones DAE; 2001: 1365- 1373.

 Empieza describiendo la insuficiencia hepática: es un fallo en todas las funciones del hígado. Según la rapidez de instauración puede ser: insuficiencia hepática aguda grave (que causa una elevada mortalidad), o de inicio tardío. En pacientes con este tipo de patología puede aparecer la encefalopatía hepática: trastorno del sistema nervioso central de base metabólica. Frecuentemente presenta ictericia: la define y describe brevemente. Enumera diagnósticos de enfermería (prioridad e intervenciones) y problemas interdependientes. También menciona complicaciones potenciales, y finaliza con un resumen final.
 Es útil para la atención de enfermería, y presenta muchas tablas explicativas. Describe todo el PAE(proceso de atención de enfermería), aunque no se centra mucho en la descripción de la fisiopatología de los trastornos.

Rocío Sánchez Martín


Groff K. Trastornos hepáticos y biliares. En: Swearingen P. Manual de Enfermería Médico-Quirúrgica. 6 ed. Barcelona. Elsevier; 2008.p. 683-707.
Este capítulo se centra en dos enfermedades hepáticas: la hepatitis y la cirrosis. También aparece la definición de ictericia y su clasificación (prehepática, hepática y posthepática). Respecto a la hepatitis, nos comenta lo que es la hepatitis viral, incluyendo un cuadro en el que aparecen los distintos tipos y características de esta patología. Seguidamente nos explica qué es la hepatitis crónica y aguda. Hace referencia a las distintas pruebas diagnósticas que se pueden realizar para detectar hepatitis. A continuación, hay un apartado en el que se describen los distintos tratamientos que se pueden llevar a cabo en estos enfermos así como las distintas intervenciones de enfermería.Respecto a la cirrosis aparece en primer lugar la fisiopatología. También nos describen las pruebas diagnósticas que se pueden realizar como por ejemplo los estudios radiológicos. Por último, sobre esta patología también se incluye el tratamiento a realizar cuando hay complicaciones así como las distintas intervenciones de enfermería. Este libro y en concreto este capítulo, ofrece buena información sobre las enfermedades hepáticas ya que no sólo las describe sino que también explica otros aspectos como las pruebas diagnósticas posibles, los tratamientos e intervenciones de enfermería y la valoración a realizar según la patología.
Cassmeyer V, Blevins D. El paciente con problemas hepáticos. En: Páramo D, Mantilla L, Sierra J. Enfermería Médico-Quirúrgica. 1 ed. Madrid. Harcourt; 1997. p. 888-929.
Primeramente el capítulo nos ofrece un recuerdo anatómico y fisiológico del hígado, incluyendo un cuadro donde explica las funciones del mismo, lo que será útil para entender mejor las distintas patologías. Este capítulo explica los términos de hepatitis tóxica y vírica (A, B, C, D y E) haciendo incapié, en el caso de la primera, en la importancia de una dieta adecuada. Aparece también un cuadro donde se explican los distintos tipos de ictericia (obstructiva, hepatocelular y hemolítica) así como los posibles hallazgos a encontrar cuando se da esta patología. También hay otro cuado con la etiología y descripción de los distintos tipos de cirrosis. Por último, sobre la hepatitis, aparecen las características etiológicas, epidemiológicas y de transmisión según los grupos de edad y las medidas preventivas empleadas en personas con diagnóstico de esta patología. Este capítulo explica claramente estas enfermedades ya que incluye cuadros donde se resumen los aspectos más importantes.
Arias J. Cirrosis. Hipertensión Portal. Tumores Hepáticos. En: Arias J, Aller M.A, Arias J.I, Aldamendi I. Enfermería Médico-Quirúrgica. 1 ed. Tebar; 2000. p. 155-169
El capítulo comienza desarrollando el concepto de cirrosis. Comenta los fenómenos asociados al enfermo cirrótico como la hipertensión portal y la insuficiencia hepatocelular. Seguidamente divide esta patología desde un punto de vista morfológico en cirrosis hepática micronodular y cirrosis hepática macronodular (es posible adoptar un aspecto mixto de cirrosis micromacronodular) explicando ambos tipos. A continuación el capítulo nos muestra la etiología de esta enfermedad siendo la causa más frecuente en nuestro entorno el consumo de alcohol. Quiero señalar que en un 15% de casos no puede establecerse diagnóstico etiológico y en este caso se denominará cirrosis criptógena.También aparecen las distintas manifestaciones clínicas (signos cutáneos, desnutrición…). Por otro lado, define las pruebas diagnósticas posibles: gammagrafía hepática, ecografía abdominal, fibrogastrocopia, etc. En este capítulo aunque menos detallados también encontramos los conceptos de encefalopatía hepática (se explica la patogenia, manifestaciones clínicas y tratamiento)e hipertensión portal ( se explican las tres consecuencias directas, entre ellas la ascitis). Con la información dada en este capítulo se pueden entender estas enfermedades citadas de forma clara así como los tratamientos de las mismas.

 Sandra López Valcárcel